El plazo llegó. En enero el empresario Ricardo Salinas tiene que liquidar de manera voluntaria su adeudo con el SAT; el monto asciende, después de descuentos, a los 51 mil millones de pesos (https). Lo anterior luego de que agotara todas las instancias legales en México.
Tal y como lo había comentado en diciembre el día de ayer subió un video a sus redes sociales en donde dice que acaba de “denunciar al Estado Mexicano” por lo que él dice es una violación a la “libertad de expresión”.
Cabe recordar que el pasado mes de noviembre publicó un video en donde menciona que quiere pagar y que quedaría a la espera de que la Secretaría de Hacienda le notificara por escrito cuanto es lo que se debe.
La presidenta en una de sus conferencias mañaneras fue muy clara al mencionar que “hoy puede pagar” y “que no se necesita ninguna reunión con el grupo empresarial” (https:) lo anterior fue dicho en el mes de noviembre.
El personaje vuelve a quedar exhibido por su doble discurso que no engaña a nadie y al que solamente le aplauden sus porristas profesionales.
La derrota de Salinas Pliego sirve para ejemplificar que es lo que sucede cuando personas ajenas a la política actúan como actores políticos incipientes, es decir personas que nunca han tenido experiencia en un puesto de orden político por pequeño que sea.
Estas personas suelen plantear la actividad política en términos absolutos, sus discursos apelan a la guerra en general o a la paz en general. Reducen la política a cuestiones dicotómicas por lo tanto se convierten en dogmáticos. Limitándose a ellos mismos y a su capacidad de negociación.
Para enfrentar a este tipo de enemigo político hay que llevar la lucha al terreno en donde son más débiles y una vez ahí, obligados por la circunstancia, a mostrarse sin máscaras, citando al expresidente Andrés Manuel.
Salinas Pliego pasó de ser uno de los empresarios más cercanos al poder, al inicio de la pasada administración del gobierno federal a terminar en conflicto abierto con AMLO. Poco a poco en una lucha de desgaste la imagen del empresario comprometido con México pasó a ser la de un empresario usurero al que no le importa en lo más mínimo el bienestar de sus trabajadores.
Como olvidar lo sucedido durante la pandemia de Covid 19 cuando obligó a sus trabajadores a seguir trabajando poniendo el riesgo sus vidas. No hay mejor estrategia en política que obligar al enemigo político a llevar al absoluto sus ideas de las cuales obtiene su razón de existir.
El Caso Salinas Pliego es un ejemplo de cómo el dogmatismo y la improvisación en la política terminan por generar una pérdida de credibilidad. Algo que Salinas Pliego ya no podrá recuperar.
*Contacto: [email protected]







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