Aryna Sabalenka no solo ratificó su puesto como la número uno del mundo al vencer a la ucraniana Marta Kostyuk (6-4, 6-3), sino que convirtió la ceremonia de premiación en un auténtico torbellino de emociones. La bielorrusa se llevó el primer trofeo del 2026, pero el camino no estuvo libre de espinas.
Un saludo inexistente y el dolor de Ucrania
Como ya se ha vuelto costumbre en los enfrentamientos entre jugadoras de estos países, el frío saludo en la red brilló por su ausencia. Kostyuk, fiel a su postura de protesta por la invasión rusa apoyada por Bielorrusia, evitó cualquier contacto con Sabalenka.
En su discurso, la ucraniana conmovió a los presentes con un crudo recordatorio de la realidad que vive su familia:
“Quiero decir unas palabras sobre Ucrania. Juego todos los días con dolor en el corazón. Miles de personas se encuentran sin luz ni agua caliente ahora mismo. Afuera hace -20 grados. Es muy doloroso vivir esta realidad a diario. Mi hermana duerme bajo tres mantas por el frío que hace en casa”.
A pesar de que Sabalenka ha declarado anteriormente que nadie apoya la guerra, la tensión fue evidente. Incluso la organización tuvo que realizar sesiones de fotos por separado para evitar un momento incómodo entre la campeona y la finalista.
El anuncio sorpresa: ¿Boda en el horizonte?
Pero Sabalenka, conocida por su personalidad vibrante, decidió cerrar la tarde con una nota mucho más alegre. Durante su discurso de agradecimiento, lanzó un mensaje directo y lleno de picardía a su pareja, el empresario brasileño Georgios Frangulis, quien la observaba desde la grada.
“Gracias a mi novio… Ojalá pronto pueda llamarte de otra manera”, disparó la número uno entre risas.
La frase fue tomada por muchos como una propuesta pública o, al menos, un ultimátum lleno de humor para que Frangulis dé el siguiente paso. Tras un 2025 lleno de éxitos deportivos y apoyo emocional constante por parte de su pareja, parece que Sabalenka está lista para ganar su trofeo más importante fuera de las canchas.
Camino al Abierto de Australia
Con este triunfo, Sabalenka llega encendida y como la gran rival a vencer para el primer Grand Slam del año. Si mantiene este nivel, no solo podría retener su corona en Melbourne, sino que podría hacerlo ya con un anillo de compromiso en la mano.







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