Matamoros está triste, muy triste, la noticia de la muerte de dos bomberos y un voluntario caló hondo en el ánimo social, un incendio producido al parecer por un corto circuito en horas de la madrugada en una maquiladora, desencadenó los hechos que conmovieron a toda la ciudad.
Hay quienes comparten el duelo con los familiares de los fallecidos, pero también hay quienes medran con la desgracia ajena y se convierten en expertos analistas, adjudicando culpas, resaltando las carencias y tratando de sacar raja política de sus sentencias.
Un incendio en horas de la madrugada y fuera del horario laboral puede deberse a una insignificancia, a un accidente, o a alguna falla eléctrica y esto se sabrá en cuanto se rinda el peritaje.
Lo que no debemos olvidar es que ser bombero es el sueño más recurrente de los niños, la imagen que tenemos de ellos es que son valientes y se enfrentan a dragones empuñando una manguera.
La juventud de estos seres obedece a que tienen un perfil adecuado, a que entrenan desde infantes y a que quieren ser héroes, los héroes la mayoría de las veces no mueren, pero a veces el sacrificio significa mucho.
No hay equipo que soporte la caída de un muro, eso nos queda claro, y más cuando amanecemos con tan mala noticia, pero sobre todo porque dos de los fallecidos apenas dejaban de ser niños.
Las estadísticas dicen que el 29 % de los bomberos fallecidos, caen en cumplimiento del deber, por colapsos estructurales, el fuego debilita estructuras metálicas que muchas veces son el soporte de un techo o una pared.
Y contra todo pronóstico, la causa principal del fallecimiento de un bombero es el infarto al miocardio que representa el 54%, esto debido al sobre esfuerzo realizado en sus labores de extinción de un incendio, un esfuerzo físico intenso bajo un saco impregnado de asbesto para contener las llamas, produce un calor infernal que deshidrata rápidamente.
Pensar que, por su corta edad,18 y 20 años no tenían conciencia plena de lo que estaban haciendo, es una ofensa para ellos y para sus familiares, pensar que los indujeron para un sacrificio estéril es una barbaridad, pues junto con ellos falleció su comandante de 54 años de edad.
El bombero está dispuesto a dar su vida para salvar la de otros, eso lo sabemos, el mejor homenaje que se les puede brindar es el de reconocer su labor sin distraer la misión.
La misión la escogieron ellos, no buscaban morir, buscaban hacer bien su trabajo, lo menos que podemos hacer es reconocer que a su corta edad, tenían bien definido lo que querían hacer en la vida.
Toda muerte es lamentable, me solidarizo con sus familiares, espero que los otros dos bomberos hospitalizados se recuperen y me queda claro que de inmediato se pondrán a las órdenes de su comandante para hacer frente al siguiente incendio en la ciudad.
Los merecidos servicios funerarios fueron el ejemplo claro del dolor de los matamorenses por tan infausto suceso, el recorrido póstumo por toda la ciudad que tanto cuidaron fue un excelso acierto.
No sé cuántos días de duelo les brinde la ciudad.
Pero ojalá que los recordemos por siempre, porque lo que ellos decidieron a tan temprana edad, es digno de admirarse y de reconocerse.
Mientras tanto, debemos de reconocer: QUE DOLOR.







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