Siempre que llega la hora de definir la cantidad de recursos que las autoridades electorales, sean nacionales o estatales, deben de entregar a las dirigencias de los partidos políticos para que cumplan con su tarea como entidades de interés público, aparecen quienes ponen el grito en el cielo, con el uso de palabras que contrastan con la vocación constitucional que tienen las organizaciones políticas.
Obvio, no tienen razón, porque en el Artículo 41, Fracción 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en el Tercero de la Ley General de Partidos está definida la personalidad jurídica y el patrimonio propios de los partidos políticos y es en ese contexto que reciben financiamiento público y por tanto son sujetos a fiscalización por las autoridades electorales para asegurar que haya transparencia.
Decir que es un mundo de dinero el que se entrega a esas instituciones de interés público, es no medir las consecuencias político-sociales en caso de que no hubiese recursos del presupuesto de egresos de la Federación y de los Estados para la operación de los partidos políticos, porque estuvieran convertiros en sitios en los cuales, si el origen del dinero para las actividades políticos-electorales no fuera conocido, el piso para la competencia electoral no sería parejo.
El Instituto Electoral de Tamaulipas, IETAM, que tiene a su cargo el Consejero Juan José Ramos Charre, acaba de sesionar para, a través de la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos, hacer la distribución de los 224 millones 271 mil pesos que, para las actividades ordinarias del 2026 y a los cuales tienen derecho en función de los votos que hayan obtenido en la elección más reciente.
En Tamaulipas, el Comité Estatal del Partido Movimiento de Regeneración Nacional, PMRN, que tiene a su cargo María Guadalupe Gómez Núñez, contará con casi 87 millones y medio tanto para actividades ordinarias permanentes como para actividades específicas y franquicias postales.
En función de los votos obtenidos, el PAN contará para trabajar en 2026 con casi 50 millones de pesos, los cuales podrían ser manejados por el fracasado candidato a la gubernatura del Estado y exsecretario general de Gobierno, César Verástegui Ostos, ya que, este fin de semana apareció como el factor principal de unidad en el PAN y junto con su excolaboradora en la administración del pasado reciente y exmagistrada, Gloria Garza Jiménez, al quedar como dupla para dirigir al PAN.
Desde luego que, de concretarse la llegada de Verástegui Ostos, la lógica es que, exigirán a Luis Cantú Galván y a Carlos Alberto Salinas Garza, actuales presidente y secretario general del Comité Estatal panista cuentas claras sobre el presupuesto que manejaron en los últimos años y quienes, por cierto, no aparecieron por ningún lado ahora que hubo movilización de panistas de toda la entidad, para decir que se van y dejan el camino libre para no ser embestidos por el grupo trukista.
Se mantiene a nivel nacional la idea de reducir en la mitad los recursos públicos que se destinan por Ley a los partidos políticos en su calidad de organismo de interés público, sin embargo, eso sería un error garrafal, porque se abriría la puerta el dinero mal habido y desde luego a la presión del dinero para comprar candidaturas y votos, cosa que se convertiría en un gran lío político y se llegará a pleitos que pondrán en riesgo la estabilidad del país.
De los 224 millones 271 mil pesos que se destinan a los partidos políticos en Tamaulipas, poco más de 213 millones y medio son para actividades ordinarias permanentes, seis millones 407 mil pesos para actividades específicas y cuatro millones 271 mil pesos para franquicias postales.
El partido que recibe la tercera cantidad más alta es el Movimiento Ciudadano que dirige Roberto Enrique Lee Ponce, junto con José Luis Ramírez Grajales, tendrá poquito más de 23 millones de pesos, en tanto que, a la dirigencia del Partido Verde Ecologista de México que representan el licenciado Manuel Muñoz Cano y Cristina Moreno Juárez, como principales operadores de la organización, tendrán casi 20 millones de pesos.
Los del Partido del Trabajo, que gracias al PMRN, se mantienen en la política, ya que, cuando hubo la oportunidad de la coalición, tras la aceptación de los manejadores del Movimiento de Regeneración, se salvaron de perder el registro nacional y desaparecer del terreno político, tendrán en Tamaulipas poco más de 18 millones de pesos para sus actividades ordinarias, que, no son otra cosa que andar a la sombra del PMRN.
Como quiera, el Comisionado del PT, Arsenio Ortega Lozano y la responsable de Asuntos Electorales, estarán sobrados para el pago de rentas, celulares, luz, agua, aire acondicionado, gasolina y desde luego para andar junto con Alejandro Ceniceros Martínez de restaurante en restaurante en Ciudad Victoria y en otras localidades de la entidad.
El partido que menos recibe prerrogativas en el Estado, es el PRI, que manejan Bruno Díaz Lara y Juliana Garza Rincones, habrán de entregarles para todo el año, casi 16 millones de pesos, ello, porque la coalición que hizo con el PAN y con el PRD no le funcionó, pese a ser la organización política que mejor estructura operativa tiene, porque conserva todavía sus comités seccionales, venidos a menor, pero, con más participación en el trabajo partidista.







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