Ciudad de México (24 de enero de 2026).- El mundo ha entrado en una nueva fase de crisis del agua, definida por la ONU como una “quiebra hídrica”, un escenario en el que los sistemas de agua dulce están siendo explotados más rápido de lo que pueden recuperarse, advierte un reciente informe de la Universidad de las Naciones Unidas.
El estudio, elaborado por el Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud, revela que tres de cada cuatro personas en el planeta, alrededor de 6,100 millones, habitan en países donde el acceso al agua dulce es inseguro o críticamente inseguro. Además, estima que cuatro mil millones de personas enfrentan escasez severa de agua al menos un mes al año.
La ONU utilizó por primera vez el concepto de quiebra hídrica para describir el fenómeno, al considerar que términos como estrés hídrico o crisis hídrica ya no reflejan la magnitud del problema, pues implican la posibilidad de recuperación, algo que en muchos territorios ya no es viable.
El informe advierte que las ciudades son cada vez más vulnerables, con un aumento de los llamados eventos de “Día Cero”, momentos en los que los sistemas municipales de agua están al borde del colapso. Un ejemplo reciente se registró en Teherán, donde la escasez obligó al presidente de Irán a advertir sobre una posible evacuación parcial de la ciudad o incluso el traslado de la capital.
Los expertos señalan que la falta de agua podría convertirse en un detonante de migraciones masivas, especialmente en regiones como África subsahariana, el sur de Asia y América Latina, donde la sequía y la presión sobre los recursos hídricos ya son persistentes.
Aunque el cambio climático agrava el problema al elevar la demanda y volver impredecible el suministro natural, la ONU subraya que la gestión del agua es un factor decisivo. “La escasez no depende sólo de cuánta agua existe, sino de cómo se administra”, señaló Kaveh Madani, director del instituto y autor principal del informe.
El documento también identifica causas estructurales del colapso hídrico, como el uso excesivo de aguas subterráneas, la deforestación, la degradación del suelo y la contaminación, prácticas que han provocado pérdidas irreversibles de agua dulce en diversas regiones del planeta.







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