El telón cayó definitivamente para una de las historias de amor más icónicas de Hollywood. Apenas tres meses después de solicitar la separación, Nicole Kidman y Keith Urban están oficialmente divorciados, poniendo fin a un matrimonio de 19 años bajo el sello de “diferencias irreconciliables”.
Aunque el proceso fue rápido y amistoso, los documentos judiciales revelan un acuerdo de custodia sorprendente: la actriz australiana tendrá el control casi total de la crianza.
306 días para Nicole, 59 para Keith
El plan de crianza establece una división de tiempo drástica. Kidman pasará 306 días al año con sus hijas, Sunday Rose (17) y Faith (14), mientras que el cantante de música country solo tendrá 59 días, limitándose a verlas “cada dos fines de semana”.
Cada quien con sus millones
En el aspecto financiero, la separación fue un trámite sencillo. Dado que ambos son superestrellas con ingresos mensuales superiores a los 100 mil dólares, renunciaron mutuamente a cualquier pensión alimenticia o manutención conyugal. El acuerdo estipula que cada uno se quedará con las propiedades, vehículos e inversiones que ya tienen en su posesión, evitando así una guerra legal por bienes materiales. Todo se resolvió sin interrogatorios ni dramas en la corte, cerrando el capítulo con una firma silenciosa.







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