El panorama para el Corinthians empieza a despejarse. Tras meses de incertidumbre y restricciones, el club paulista está a un paso de solucionar uno de sus mayores dolores de cabeza financieros: la deuda con Santos Laguna. Este movimiento no es menor, ya que representa la llave maestra para levantar la sanción de la FIFA que hoy les impide inscribir nuevos jugadores.
Un respiro de 6.2 millones de dólares
La directiva del “Timao” no se ha quedado de brazos cruzados. Según reportes de ESPN, ambas instituciones han llegado a un punto de encuentro. Aunque inicialmente la cifra, sumando multas e intereses, rozaba los 7.4 millones de dólares, las negociaciones de esta última semana permitieron cerrar el trato en unos 6.2 millones de dólares.
Para cumplir con este compromiso, el club echará mano de un préstamo de casi 13 millones de dólares obtenido a través de la Liga Forte União (LFU). Este flujo de caja es vital, pues el plan es liquidar el pago en los próximos días y así borrar la mancha en el registro de transferencias.
Gestión contra reloj y múltiples frentes
A pesar de este avance, el camino no ha sido sencillo. El club todavía lidia con un historial de deudas complejo que incluye casos como el de Matías Rojas y procesos pendientes en el TAS con jugadores como Rodrigo Garro y José Martínez. Sin embargo, la actual administración, liderada por Osmar Stábile, insiste en que el rumbo está cambiando.
Desde la institución señalan que estas acciones reflejan un cambio de rumbo hacia una gestión más responsable.
El rompecabezas financiero de las deudas
La magnitud del reto es evidente al mirar la lista de acreedores. El club debe atender pagos que van desde los 3.3 millones de dólares al Cuiabá por el fichaje de Raniele, hasta deudas con exjugadores como Jadson y el defensor Balbuena.
El plan actual es ambicioso pero estructurado: un esquema de pagos a seis años con cuotas trimestrales para sanear los casi 14 millones de dólares que aún se deben a nivel local. Por ahora, el paso dado con Santos Laguna es la señal de estabilidad que la afición y el cuerpo técnico —donde figuras como Memphis Depay esperan refuerzos— necesitaban para mirar al futuro con optimismo.







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