Tras el secuestro de Maduro, algunos comentaristas señalaron que la acción tendría poco efecto ya que alguien más de la estructura chavista iba a ocupar su lugar. Los analistas decían, con lógica estructuralista, -“no son las personas las que importan sino las estructuras-“. Sin embargo, la variable que a la postre resultó determinante fue la política.
Precisamente política es lo que está haciendo Delcy Rodríguez, como la reunión el pasado jueves 15 de enero con el director general de la CIA John Ratcliffe,(bis). Las declaraciones, en tono diplomático, de la última semana y el no desmentir afirmaciones categóricas de los funcionarios de Trump. Como la realizada por Ratcliffe (bis), al mencionar que Venezuela no puede ser refugio para enemigos de Estados Unidos. Parecen indicar que la cuestión de sobrevivencia política es transcendental sin importar el costo.
Existe un dicho popular “nadie sabe para quién trabaja”. Que ejemplifica muy bien lo que actualmente está sucediendo en Venezuela en donde Donald Trump está aprovechando las estructuras Chavistas para vender petróleo venezolano.
El Chavismo, como movimiento social y político tuvo varias etapas, para fines prácticos hablaré de dos: la primera con la llegada al poder en 1999 y la segunda con la muerte de Chávez. A pesar de que la estructura Chavista se mantiene por lo menos cupularmente intocable (Diosdado, Delcy y Maduro). El movimiento empieza una lenta pero constante etapa de “envejecimiento” los motivos son diversos, pero mencionaremos los que se consideran los más importantes.
La relación casi mística que Chávez tenía con el pueblo caracterizada por una manera de hacer política directa, cercana y constante (carismática). El boom de los comodities, particularmente el petróleo, durante los años 2003 al 2011 en donde con el excedente se financiaron políticas sociales, llamadas misiones, particularmente en los barrios más pobres del país, además se aumenta el gasto en obra pública y se fortalece la infraestructura petrolera.
De aquello poco queda hoy. Trump esta próximo hacer uso de la estructura Chavista, la cual le va a permitir sacar petróleo venezolano y a la postre vender el mismo. ¿Por qué Trump no ha encontrado resistencias estructurales? ¿Por qué si la estructura determina el comportamiento de los individuos Delcy no mantuvo la posición de Maduro? Se preguntaron esos analistas.
La proximidad de Trump con la estructura cupular del gobierno de Maduro resulta cada vez más evidente en declaraciones (bis) y acciones, como las múltiples reuniones de funcionarios de alto nivel con líderes del gobierno de Venezuela. (bis). No es del todo descabellado decir que Trump es actualmente el líder Chavista más importante.
Hoy fue Venezuela, mañana puede ser Colombia o México. En estos momentos de crisis del derecho internacional los países de Latinoamérica deben formar alianzas que les permita afrontar con mayor fortaleza posibles acciones del gobierno de Trump.
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