La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, puso en marcha 16 Días de Activismo contra la Violencia hacia las Mujeres. Aseguró que representa un llamado del Estado para garantizar a mujeres y niñas una vida libre de violencias, desde un enfoque de justicia, derechos humanos y humanismo.
Las siguientes cifras muestran miseria social, situación fuera de contexto para el Estado pues requiere modificar la conducta de millones de hombres, algo difícil de lograr: 840 millones de mujeres en el mundo han sufrido violencia física o sexual por su pareja o de carácter sexual durante su vida.
En 2025, 316 millones de mujeres (11 % de las mayores de 15 años) fueron víctimas de violencia física o sexual por su pareja.
Además, 263 millones de mujeres han sufrido violencia sexual por personas que no son su pareja desde los 15 años, cifra subestimada por miedo y estigmatización.
En 2024 se registró 50 mil asesinatos de mujeres y niñas por su pareja o familia.
La violencia se agrava por el uso digital: 38% de mujeres reporta violencia en línea y 85 % ve abusos digitales contra otras mujeres.
La violencia surge en la desigualdad de género y discriminación, factores estructurales y sociales arraigados en la desigualdad de poder mujeres-hombres.
El machismo y la cultura del patriarcado es la causa importante y arraigada de la violencia de género pues perpetúan normas sociales que aceptan o toleran el maltrato. Se da en lo económico, político, social y cultural y se refuerza por estereotipos de género y prácticas discriminatorias.
Factores de riesgo específicos incluyen exposición a violencia durante la infancia, abuso de sustancias como alcohol, pertenencia a grupos marginados, pobreza, desempleo o inestabilidad financiera y aislamiento social.
Leyes y normas sociales discriminan a la mujer como en el caso de que en 18 países se requiera aprobación del marido para que acepte un trabajo o que en 32 países los trámites para obtener un pasaporte sean diferentes según el género.
La violencia de pareja incluye actos físicos, sexuales, emocionales, psicológicos y económicos. La violencia psicológica, que busca control y subordinación se da a través de insultos, humillaciones, críticas destructivas y menosprecio.
La prevención requiere compromiso político y social; leyes que promuevan la igualdad de género y transformación de normas sociales que legitiman la violencia.
En tanto, el Estado agota el plazo para asegurar a mujeres y niñas, una vida dentro de la ley, como se comprometió a nivel nacional la presidente Sheinbaum, llenando encabezados periodísticos.
¿Cuándo arrancamos el contador de violencia?







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