Después de 26 años, 1,155 episodios y millones de fanáticos criados bajo la bandera del Sombrero de Paja, el anime de One Piece ha hecho lo impensable: detenerse. La serie, que se mantuvo al aire de forma casi ininterrumpida desde 1999, cerró oficialmente su “primera gran etapa” el pasado 28 de diciembre, marcando un punto de inflexión en la historia de la animación.
Por primera vez en más de dos décadas, los domingos no tendrán capítulo nuevo. Esta pausa de cuatro meses es un movimiento estratégico sin precedentes para una producción que sobrevivió a terremotos, festividades y hasta a una pandemia sin frenar su ritmo semanal.
Adiós a la emisión infinita; hola a las temporadas
El regreso está marcado en el calendario para el 5 de abril de 2026, pero nada será igual. El anime abandonará el agotador formato semanal continuo (que producía más de 40 episodios al año) para adoptar un esquema moderno de “Temporadas”. Esta nueva etapa —inédita en su historia— constará de solo 26 episodios anuales, divididos en dos bloques de 13 capítulos con un descanso intermedio.
Preparando la “Saga Final”
¿La razón del cambio? Calidad sobre cantidad. Este nuevo modelo busca mejorar la animación y la narrativa para adaptar lo que el creador Eiichirō Oda ha bautizado como la Saga Final.
Tras décadas de aventuras dispersas, todas las piezas del rompecabezas están listas para unirse. El viaje de Luffy, que comenzó en el siglo pasado, entra en su recta final, y el estudio de animación ha decidido tomar aire para asegurar que el desenlace de la historia más influyente del anime tenga la espectacularidad que merece.






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