Texas, Estados Unidos (19 de enero de 2026).- Durante años, los mexicanos que cruzan la frontera para hacer compras simbolizaron una fuente clave de ingresos para las ciudades texanas. Sin embargo, ese rol se hace cada vez más pequeño, advierte un estudio reciente del Banco de la Reserva Federal de Dallas.
El análisis revela que, en dos décadas, la participación mexicana en el comercio minorista de Laredo, McAllen, El Paso y Brownsville se ha diluido de forma notable. La tendencia se asocia principalmente con el crecimiento del sector retail en el norte de México, así como con nuevas condiciones para los viajeros.
En una comparación histórica, el Banco expone una caída drástica en Laredo:
entre 1978 y 2001, los consumidores procedentes de México generaron en promedio 51% de las ventas; mientras que entre 2002 y 2023, el porcentaje se desplomó a 13%.
McAllen también experimentó una baja, aunque conserva el peso mayor dentro del corredor comercial fronterizo. Su participación promedio descendió de 35.6% a 27.2%, y aun así es hoy la localidad donde más aportan los compradores mexicanos.
“(Sólo) en el 2023, McAllen fue el mayor exportador neto de ventas minoristas a ciudadanos mexicanos, tanto en volumen como en participación, con casi 4.9 mil millones de dólares en ventas, lo que representó el 28.2% de su actividad minorista local total.
“Esto probablemente se deba a su proximidad a Monterrey, la segunda ciudad más poblada y rica de México”, destacó el Banco de la Fed de Dallas.
La reducción no se limita a McAllen y Laredo. El Paso, por ejemplo, bajó de 11.3% a 7.4%; y Brownsville pasó de 25.7% a un modesto 3.3% en el mismo periodo medido.
El Banco recuerda que el flujo de visitantes mexicanos ha sido históricamente un motor esencial para miles de comercios a lo largo de la línea fronteriza. No obstante, explica que factores económicos y logísticos han modificado la ecuación.
De acuerdo con el informe, la economía del norte de México generó más oportunidades y mejor ingreso para su población, lo que derivó en una expansión de tiendas, plazas y marcas antes exclusivas de Estados Unidos.
“La competencia del creciente sector minorista mexicano ofrece a los residentes locales más opciones de compra más cerca de casa; además, el aumento de la seguridad y los tiempos de espera más largos en los puertos de entrada estadounidenses también podrían disuadir a quienes buscan comprar en tiendas fronterizas en EU.
“Una mayor variedad de productos en el lado mexicano de la frontera durante las últimas dos décadas podría ser otro factor; grandes almacenes estadounidenses abrieron sucursales en México, brindando a los consumidores acceso a mayor variedad y productos con descuento sin tener que viajar a EU”, expuso el Banco.
Aunque la tendencia señala una disminución sostenida, el documento enfatiza un punto clave: el comprador mexicano sigue siendo un actor indispensable para la frontera texana, y cada punto porcentual perdido implica millones de dólares que ahora se quedan del lado mexicano.







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