No fue una exhibición de fútbol total, pero en el debut lo que importan son los puntos. Atlas cumplió en casa y derrotó 1-0 a un Puebla que vendió cara la derrota en el Estadio Jalisco. Los dirigidos por Beñat San José mostraron orden y, sobre todo, la pegada necesaria para amarrar el resultado desde muy temprano.
El VAR y la frialdad de Djurdjevic
El partido apenas se estaba acomodando cuando la balanza se inclinó para los locales. Al minuto 5, una falta sobre Diego González obligó a la revisión del VAR. Tras confirmarse el penal, Uros Djurdjevic tomó la responsabilidad con una calma envidiable.
Al minuto 7, con un disparo raso y pegado al poste izquierdo, Djurdjevic mandó guardar el balón para poner el 1-0 definitivo. Fue un golpe seco que le permitió al Atlas gestionar el ritmo del encuentro, aunque Puebla no se quedó de brazos cruzados.
Camilo Vargas: El seguro de vida rojinegro
La Franja reaccionó bien al gol en contra. Durante gran parte del primer tiempo y el inicio del segundo, el equipo visitante acechó el área tapatía. Nicolás Díaz y Alejandro Organista estuvieron cerca del empate, pero se toparon con un Camilo Vargas que, como ya es costumbre, bajó la cortina con intervenciones clave.
Atlas también tuvo sus chances para ampliar la ventaja. Manuel Capasso y Paulo Ramírez lo intentaron, pero la falta de puntería mantuvo el suspenso hasta el último segundo.
Un cierre de nervios y resistencia
La segunda mitad fue una batalla táctica y física. Puebla refrescó el ataque con hombres como Maestro Puch y Owen González, mientras que Atlas sufrió la baja por lesión de Paulo Ramírez al minuto 81, lo que obligó a replegar filas con el ingreso de Édgar Zaldívar.
Al final, los Rojinegros aguantaron la presión y se quedaron con tres puntos de oro que sirven para calmar las ansias del debut y empezar a construir confianza en este Clausura 2026.







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