Determinar el momento exacto para subir a la báscula es fundamental para obtener un registro fiel del peso corporal. Aunque existen opiniones divididas, especialistas en medicina bariátrica coinciden en que la consistencia horaria y las condiciones fisiológicas del cuerpo son los factores determinantes para un seguimiento efectivo.
El doctor Mert Erogul, profesor clínico de medicina de emergencia en SUNY Downstate y especialista en el Centro Médico Maimonides, señala que la relevancia no reside únicamente en el bloque horario elegido, sino en la repetición sistemática. Debido a que el peso fluctúa a lo largo de la jornada, realizar la medición siempre a la misma hora es indispensable para reducir el margen de error.
Por qué pesarse por la mañana ofrece resultados más fiables
El consenso entre los expertos apunta a las primeras horas del día como el momento óptimo. El doctor Neil Floch, cirujano bariátrico del Greenwich Hospital, explica que el cuerpo humano alcanza su peso más bajo al despertar, debido a varios procesos fisiológicos:
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Estado de deshidratación: Tras el ayuno nocturno, el cuerpo ha perdido líquidos que no han sido reposicionados.
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Evacuación de desechos: Ir al baño antes de pesarse elimina el peso residual de la orina y las heces, lo que puede representar variaciones de entre un cuarto de libra y una libra completa.
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Ausencia de ingesta: Al pesarse antes de desayunar o ingerir líquidos, se evita el impacto inmediato del peso de los alimentos en la báscula.
Una vez que la persona ingiere alimentos, se viste o se hidrata, el peso corporal aumenta ligeramente, lo que puede generar interpretaciones erróneas sobre el progreso real.
Factores que alteran la medición en la báscula
La báscula es una herramienta de precisión que se ve influenciada por factores externos. Los especialistas recomiendan considerar las siguientes variables para evitar frustraciones innecesarias:
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Digestión: El proceso digestivo de las comidas pesadas del día anterior puede reflejarse en el peso matutino.
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Vestimenta: Pesarse con ropa diferente cada día altera la comparativa de datos. Se sugiere hacerlo siempre con prendas similares o sin ellas.
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Actividad física: El ejercicio intenso puede causar retención de líquidos temporal o deshidratación, afectando el número final.
Indicadores de progreso más allá del número
El doctor Floch advierte que, aunque los datos de la báscula son útiles, no son el único indicador de éxito en un tratamiento de pérdida de peso. Existen señales físicas y psicológicas que confirman la efectividad de los cambios de hábito:
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Ajuste de la ropa: Si las prendas quedan más holgadas, es una señal directa de reducción de medidas y pérdida de grasa, incluso si el peso total no varía drásticamente debido a la ganancia de masa muscular.
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Niveles de energía: Un incremento en la vitalidad diaria y la mejora del estado de ánimo son beneficios derivados de una nutrición adecuada y el ejercicio regular.
La integración de estos factores permite una visión más objetiva del estado de salud general, priorizando el bienestar integral sobre la cifra estática de la báscula.







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