El panorama político de América Latina sigue en movimiento. Al cierre de 2025, la región muestra un mapa ideológico dividido: nueve países están gobernados por fuerzas de izquierda y siete por gobiernos conservadores, sin contar a Venezuela, Cuba y Nicaragua, que mantienen modelos políticos consolidados desde hace décadas y cuestionados por distintos organismos internacionales.
La reciente victoria del ultraderechista José Antonio Kast en Chile se suma a una tendencia conservadora que ya se había visto en países como Argentina y Bolivia. En contraste, Brasil, Uruguay y Colombia han recorrido el camino inverso, pasando de gobiernos de derecha a administraciones de izquierda en los últimos años.
En otros casos, el signo político se ha mantenido estable. Paraguay continúa bajo gobiernos conservadores, mientras que Costa Rica, México y República Dominicana sostienen administraciones de corte progresista o socialdemócrata.
Chile se prepara para un cambio profundo con la llegada de Kast a la presidencia en marzo de 2026, tras el gobierno progresista de Gabriel Boric. En Argentina, Javier Milei consolidó un giro radical al vencer al peronismo en 2023, mientras que Bolivia rompió casi dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo con la llegada del centroderechista Rodrigo Paz Pereira.
En México, Claudia Sheinbaum asumió la presidencia en octubre de 2024 y dio continuidad al proyecto de izquierda iniciado por Andrés Manuel López Obrador. Brasil, por su parte, confirmó su retorno a la izquierda con Luiz Inácio Lula da Silva desde 2023, al frente del Partido de los Trabajadores.
Colombia mantiene el liderazgo de Gustavo Petro y el Pacto Histórico, mientras que Uruguay volvió a ser gobernado por el Frente Amplio con Yamandú Orsi desde marzo de 2025. En Centroamérica, Guatemala vive una etapa socialdemócrata con Bernardo Arévalo, mientras que El Salvador sigue bajo el liderazgo conservador de Nayib Bukele.
El balance ideológico de América Latina refleja una región políticamente fragmentada, con alternancias constantes entre izquierda y derecha. Más allá de las etiquetas, los cambios de gobierno muestran una ciudadanía que sigue redefiniendo sus prioridades en medio de crisis económicas, debates democráticos y desafíos sociales que continúan marcando el rumbo del continente.







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