Tigres necesitaba una noche perfecta y la entregó sin titubeos. Desde el primer tiempo, el equipo de Guido Pizarro impuso un ritmo asfixiante, borró la desventaja del juego de ida y terminó goleando 5-0 a los Xolos de Tijuana para consumar una remontada que parecía improbable. La intensidad, las variantes ofensivas y la presión constante construyeron un triunfo categórico que coloca a los felinos en semifinales por cuarto torneo consecutivo en la Liga MX.
Para Tijuana, la historia volvió a repetirse con un guion dolorosamente familiar. Tal como en el Apertura 2024, cuando ganó 3-0 la ida ante Cruz Azul y perdió 3-0 la vuelta para quedar fuera, los Xolos otra vez dejaron escapar una ventaja de tres goles. Y esta vez ni siquiera tuvieron respiro: el derrumbe llegó desde los primeros 45 minutos, cuando Tigres empató la serie y dejó a su rival al borde de la sentencia.
La remontada comenzó temprano. A los 15 minutos, Nicolás Ibáñez abrió el marcador con un cabezazo preciso tras un desborde por izquierda. Era apenas el primer golpe para un Tijuana que ya sufría para salir del fondo, obligado a despejar con urgencia una y otra vez. El asedio no se detuvo: remates de Brunetta, Gorriarán, Correa y Gignac exigieron una y otra vez a Antonio Rodríguez, que pese a múltiples atajadas no pudo sostener a una defensa rebasada por completo.
El segundo golpe cayó al 30’, luego de una falta de Domingo Blanco sobre Ángel Correa dentro del área. Juan Brunetta convirtió el penal para el 2-0, igualando el global y desatando la euforia en el Volcán.
Tigres olió sangre y fue por más: al 39’, Brunetta volvió a aparecer de cabeza para poner el 3-0. En apenas 45 minutos, los felinos habían demolido la ventaja fronteriza y puesto la serie exactamente donde querían.
En la segunda mitad, Tigres mantuvo la autoridad. La presión no cesó y, aunque Ozziel Herrera falló un penal al 23’ tras una infracción de Pablo Ortíz sobre Diego Lainez, el propio Herrera encontró revancha minutos más tarde: al 29’, remató de cabeza para el 4-0, dejando sin reacción a Rodríguez y consumando la voltereta definitiva.
Ya sobre el final del partido, Tigres amplió la ventaja con un gran servicio de Brunetta que Juan Vigón remató de cabeza para mandar el balón al fondo de las redes. El festejo derivó en un connato de bronca que marcó los últimos instantes del encuentro.
La preocupación de los aficionados regiomontanos por el caso de Gilberto Mora, la joya de 17 años que en teoría no podía disputar minutos después de las 22:00 horas, se esfumó en la cancha. Aunque Mora tuvo aproximaciones, nunca encontró acompañamiento y fue rápidamente sofocado por la defensa felina.
Con autoridad, agresividad y un primer tiempo demoledor, Tigres firmó una de sus remontadas más sólidas en años recientes. Revirtió un 0-3, respondió al ambiente adverso y demostró que, en el Volcán, sigue siendo un equipo capaz de arrasar con cualquiera, con o sin permiso para “trabajar ahí”.







Discussion about this post