Estamos iniciando un nuevo año litúrgico después de haber celebrado con alegría la festividad de Cristo Rey, con la cual clausurábamos un año y un ciclo litúrgicamente hablando, porque el año civil lo iniciaremos con el mes de enero. Iniciar algo nuevo es renovarse, maravillarse, alegrarse, por eso nuestro camino es un camino de fe. Una oportunidad para evaluar nuestro vivir cristiano.
Tiempo de adviento tiempo de espera, de hecho “Adviento” eso es lo que significa, venida, llegada, pero no una espera angustiosa o preocupante, como la espera de unos resultados médicos, de un cambio de trabajo de una operación programada, sino una espera alegre y festiva, como sería la espera de un bebé, que la familia lo espera con gusto.
Y en este tiempo especial resaltará la figura de Juan el bautista que fue quien prepara la venida de Jesús, y con su predica y entusiasmo proclama esta esperada llegada. Tal era su manera de predicar que muchos lo confundían con el mismo Jesús, también resalta la figura del profeta Isaías, y sin tener menos importancia en esta historia hermosa de fe, la figura maravillosa de María.
María madre de Jesús y madre nuestra que con su testimonio de vida nos da una rica enseñanza del cumplimiento de la voluntad de Dios. Sin preocuparse por lo que vendrá después, asumiendo toda consecuencia, tal vez con algo de temor, de duda, pero siempre firme, entregada totalmente a lo que Dios le pide: “yo soy la esclava del señor, agace en mi según tu palabra”, palabras llenas de entrega y de amor.
Uno de los signos más importantes en este tiempo de adviento que es aún muy ignorada es la corona de adviento, porque es muy común disfrutar de la creatividad y lucernario navideño, en los jardines en las plazas y en muchos hogares, adornos que comenzamos a ver desde mediados de noviembre, pero olvidando que primero es adviento.
Y este signo tan importante y parte de nuestra preparación es la corona de adviento, que en tiempos antiguos representaba el ruego para que el Dios sol regresara con su luz y calor durante el invierno, los cristianos adoptaron este símbolo para expresar y vivir su fe al ver en Jesucristo, el origen de la vida y la luz espiritual.
Esta corona tiene un significado muy importante para nosotros, el circulo de follaje verde, recuerda la eternidad de Dios sin principio ni fin. El color verde significa la esperanza de la vida, lleva cuatro velas, tres velas son de color morado. Que se encienden los domingos de adviento y que simbolizan el deseo de conversión, aparte hay una vela blanca qué va en el centro de la corona símbolo de la luz de cristo que viene con su nacimiento a iluminar nuestra vida.
Por eso es de suma importancia tener nuestra corona de adviento en nuestra casa e inculcar esta bonita costumbre a los hijos. Por otro lado, el evangelio de hoy nos invita a estar atentos preparados, viviendo este bonito tiempo de adviento y posteriormente el tiempo de navidad, como preparación a la segunda venida del señor, instaurando el reino de Dios con nuestra vida diaria.
Todo lo que anteriormente compartí es parte del evangelio de hoy que estos signos y actividades propias de adviento nos lleven a una preparación interior.
Preparémosle un lugar digno al nacimiento de Cristo. Que no nos ganen las preocupaciones materiales y la mercadotecnia, que nuestra preocupación principal y ocupación sea la presencia continua de Dios en nuestra vida.
Recordemos, Dios sin nosotros sigue siendo Dios, pero nosotros sin Dios no somos nada.
Su servidor y amigo: Pbro. José Dolores Muñoz Trujillo.







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