El cambio en la Fiscalía General tiene importante significado. Digamos que era el cabo suelto para integrar un verdadero sistema de justicia. Y es que Alejandro Gertz Manero de alguna manera representaba la vieja generación de aquellos que llegaban al cargo con el formalismo que impedía actuar con la rapidez de las circunstancias. Y ni modo de negar que también los intereses influían para condicionar el funcionamiento adecuado de la institución.
En lo que más bien parece exilio, el prestigiado abogado se va como embajador a Alemania, país de sus ancestros, lejos del complicado mundo que lo llevó a mezclar asuntos personales y oficiales de polémicos resultados. Con su virtual sucesora Ernestina Godoy Ramos, llegan tiempos diferentes, sea que atrás quedarán los obstáculos que bloqueaban el ritmo de la transformación. En este sentido permanecía lejos de los propósitos presidenciales. He aquí la trascendencia del movimiento político-judicial que sacudió a la república la semana anterior.
No hay duda de que Godoy Ramos será titular y el proceso no llevará más de diez días, después de que este martes el senado cierre el registro de aspirantes y envíe a Doña Claudia la lista para escoger la terna respectiva. Urge que la Fiscalía se integre a la nueva nación morenista sepultando la pasividad heredada de los regímenes neoliberales inclinados a proteger a la clase que mejor pagara las constantes violaciones a la Carta Magna.
La FGR será diferente digo. Por lo pronto esperamos saber de expedientes desempolvados y agregados los necesarios para terminar con la impunidad. Que sean bien elaborados para evitar burlas a la ley y pretextos de la SCJN para otorgar salvo conductos a la delincuencia, sobre todo a la de cuello blanco enriquecida a la sombra del poder y la complicidad de jueces, magistrados y ministros de alto costo.
El supremo gobierno está ante la gran oportunidad de mostrar que la corrupción es cosa del pasado, pero antes literalmente tendrá que actuar hasta las últimas consecuencias lo cual incluye, ¿ahora sí?, perseguir y encerrar a los infractores que disfrutan lo robado sin ser molestados y hasta con derecho de criticar y patrocinar ataques contra la 4T. Y ni modo que sea invento. Nada de borrón y cuenta nueva porque numerosos pillos (”rufianes” les llamaba el recordado Eustolio Hernández), andan sueltos y buscando a quien sorprender.
Por su parte Ernestina Godoy abogada de 71 años es garantía de lealtad hacia Claudia Sheinbaum y el proyecto que dirige. Es su compañera en ideales y convicciones desde siempre. Ahí no cabe la soberbia de quien ocupa puestos públicos para alimentar egolatría o mezquinas intenciones. Mujer modesta, de trabajo y útil en cualquier trinchera donde ha sido requerida. Con ella en la FGR no habrá equívocos. Eso deseamos.
Digamos con todas sus letras que el combate a la corrupción es tarea pendiente y nadie más para exigir castigo a los responsables del desastre, que una ciudadanía ofendida y obligada a sobrevivir entre carencias y falsas promesas. Es capítulo que no puede posponerse más considerando que desde hace siete años esperamos resultados que cubran las expectativas mayoritarias. Argumentos hay suficientes, he ahí la necesidad de ventilar y hacer efectivas las famosas “carpetas de investigación” en las que nadie cree porque solo se trata de protocolos que la perezosa burocracia utiliza “pa’ taparle el ojo al macho” y aparentar que trabaja.
SUCEDE QUE
Ha sido tanto engaño que la raza está dispuesta a ver para creer. Y no desconfía de la Jefa Claudia, pero sí de algunos que la rodean que como dijo aquel, “son puros pájaros nalgones que nomás estorban”.
Y hasta la próxima.







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