El Gobierno de Estados Unidos revocó las visas de al menos 50 políticos y funcionarios mexicanos, como parte de su estrategia para combatir a los cárteles de la droga y sus presuntos vínculos con autoridades locales. De acuerdo con la agencia Reuters, que citó a dos fuentes cercanas al proceso, la mayoría de los afectados pertenece al partido Morena, aunque también se incluyen figuras de otras fuerzas políticas.
La medida fue tomada en el contexto de la ofensiva del presidente Donald Trump contra la delincuencia organizada transnacional, y representa un aumento significativo en el uso de sanciones diplomáticas para ejercer presión sobre México.
Al ser consultada sobre el tema, la presidenta Claudia Sheinbaum manifestó que su gobierno no ha recibido información oficial de Washington, ya que la cancelación de visas es un asunto personal y confidencial. “El Gobierno de Estados Unidos ha sido muy claro: es información privada de cada individuo”, declaró.
Sheinbaum precisó que México solo podría conocer los detalles de los casos si existiera una investigación vinculada con seguridad pública. “Son decisiones individuales del gobierno estadounidense, a través de su Embajada o Consulados”, añadió.
Reuters señaló que varios de los casos recién se están haciendo públicos y que la magnitud de las cancelaciones supera lo informado inicialmente. Exembajadores estadounidenses confirmaron que si bien administraciones anteriores también revocaron visas, la escala actual refleja la determinación del presidente Trump de utilizar la diplomacia como instrumento político.
Earl Anthony Wayne, exembajador de Estados Unidos en México, consideró que esta acción “muestra nuevas formas en que la administración Trump busca aumentar la presión sobre México”. El suceso ha causado preocupación en la élite política mexicana, que regularmente viaja a Estados Unidos por motivos oficiales o personales, y marca un cambio importante en el alcance de la política de seguridad norteamericana.







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