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El Ejército de la India ha intensificado los esfuerzos de rescate en Dharali, un pueblo ubicado en el estado de Uttarakhand, al norte de la India, después de que un aluvión masivo de barro y escombros, originado por lluvias torrenciales, dejara al menos cuatro muertos y cerca de 100 desaparecidos, entre ellos 11 soldados.
El desastre ocurrió cuando un torrente de agua fangosa y desechos se precipitó por un estrecho valle montañoso, arrasando con edificios y calles en la ciudad. A pesar de la magnitud del desastre, los equipos de rescate, equipados con perros rastreadores, drones y helicópteros, continúan trabajando para localizar a los desaparecidos y asistir a los sobrevivientes.
Los esfuerzos de rescate fueron reforzados por el despliegue de más columnas del ejército y la evacuación de personas hacia zonas más altas, debido a las intensas lluvias que continúan azotando la región. Según el Ejército, las lluvias aumentaron el nivel de los ríos locales, superando el umbral de peligro, lo que ha dificultado aún más las tareas de búsqueda.
Gran parte de Dharali quedó completamente cubierta por el barro, con algunos puntos alcanzando hasta 15 metros de altura. Esto sugiere que hay edificios completamente sepultados, lo que ha intensificado las preocupaciones sobre el número de víctimas.
Aunque los aluviones y las inundaciones son comunes durante la temporada de monzones en India, los expertos advierten que el cambio climático está intensificando la frecuencia y la gravedad de estos fenómenos. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) destacó que las inundaciones y sequías más extremas son una señal alarmante del impacto del calentamiento global, que está alterando el ciclo del agua en el planeta y haciendo que fenómenos como el actual sean más impredecibles.
Este trágico evento subraya la vulnerabilidad de las regiones montañosas de India frente a fenómenos climáticos extremos y resalta la urgencia de mitigar los efectos del cambio climático a nivel global.
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