Culiacán, Sinaloa (11 de agosto de 2025).- La luz intensa de una linterna revelaba manos ágiles y protegidas con guantes que, con precisión casi mecánica, empaquetaban fentanilo para ser enviado al mercado estadounidense. Así transcurría la noche de un mecánico de día y empaquetador de drogas de noche, quien desde hace más de 20 años trabaja para el Cártel de Sinaloa.
En un taller improvisado entre autos viejos desguazados y herramientas dispersas, el hombre sellaba seis paquetes envueltos en papel aluminio y papel carbón para evitar la detección mediante perros rastreadores y rayos X. La droga, valuada en unos 90 mil dólares, fue escondida en un compartimento falso cuidadosamente adaptado dentro de un automóvil.
El mecánico, de 58 años y marcado por años de violencia y adicción, expresó temor y remordimiento: “El fentanilo es la razón de esta maldita guerra en la que han muerto tantas personas, muchas de ellas inocentes… pero yo sí tengo miedo”.
Este método de contrabando forma parte de una operación compleja y coordinada. El coche, una vez cargado, recorrió una ruta diseñada para evitar puntos de control policial y militar, con vigías que monitoreaban el camino y conductores armados listos para enfrentar cualquier amenaza.
A lo largo de la travesía desde Culiacán hasta la frontera con Estados Unidos, el cártel pagó sobornos a varios retenes militares en México para garantizar el paso seguro del vehículo. Sin embargo, a pocos kilómetros de Nogales, Arizona, un agente fronterizo estadounidense aparentemente aceptó sobornos para permitir la entrada de la droga. Cuando la operación fue alertada por posibles rivales, el cártel activó un plan alternativo, logrando finalmente cruzar la carga.
Este relato, basado en entrevistas con cinco integrantes del cártel y confirmado por funcionarios estadounidenses, pone en evidencia la sofisticación, violencia y corrupción que envuelven al tráfico de fentanilo, una droga que ha provocado una crisis de salud pública en Estados Unidos.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos señaló que investiga posibles casos de corrupción entre sus agentes, mientras el cártel continúa adaptando sus métodos para mantenerse activo pese a la intensa presión de ambos gobiernos.







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