Údine, Italia (14 de agosto de 2025).- Parece demasiado tarde y tal vez lo sea, pero la UEFA apenas se pronunció contra la devastación en Palestina perpetrada por el Estado de Israel. Lo hizo tras años de críticas por el silencio que guardó respecto a la crisis más reciente y que arreció tras el severo señalamiento que hizo hace unos días el delantero egipcio Mohamed Salah, quien juega en el Liverpool de la Liga Premier.
La UEFA utilizó el contexto de la final de la Supercopa de Europa, celebrada en el estadio Friuli de Údine, en Italia, para lanzar un mensaje contra Israel, pero sin mencionar al país. Un acto en el que participaron niños refugiados palestinos para la entrega de medallas junto al presidente del organismo continental, Aleksander Ceferin.
“Dejen de matar niños. Dejen de matar civiles”, decía una manta gigantesca desplegada sobre el pasto de la cancha por decenas de niñas y niños con camisetas blancas ante las alineaciones de los equipos que disputaron el partido: París Saint- Germain y Tottenham, con triunfo para los parisinos luego de vencer 4-3 en penales a los ingleses.
El pronunciamiento realizado por la UEFA fue celebrado, pe-ro también criticado por diversos actores y en varias redes sociales. Para muchos, la condena a los asesinatos de niños y civiles en Palestina sin nombrar al Estado de Israel como autor de esos actos, encubre su responsabilidad política e histórica por la invasión sobre Gaza.
Antes de este acto inédito de condena, la UEFA había adelantado que la ceremonia estaría protagonizada por menores que provienen de distintas zonas del conflicto.
“Dos niños refugiados palestinos participan en la ceremonia de entrega de medallas junto al presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, en la Supercopa de la UEFA 2025.”
La organización por la infancia de la UEFA fue la que convocó a los infantes que estuvieron en el acto sobre la cancha. Entre ellos estaba Tala, una niña de 12 años que llevaron a Milán para recibir un tratamiento médico, y Mohamed, un pequeño de 9 años, huérfano de guerra por los ataques israelíes en Gaza y que fue herido de gravedad.
La presencia de estos menores tuvo un gran poder simbólico y un impacto global en un acto del organismo europeo que aceptó a principios de los años 90 que Israel participara como selección nacional en el continente y poco después concedió el mismo privilegio a los clubes de ese país de Medio Oriente.







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