“Las enfermedades no nos llegan de la nada. Se desarrollan a partir de pequeños pecados diarios contra el cuerpo. Cuando se hayan acumulado suficientes pecados, las enfermedades aparecerán de repente”. Hipócrates, Padre de la Medicina.
Quiero compartir contigo apreciado lector algunas reflexiones sobre las enfermedades. No pretendo dar recetas médicas o medicamentos, no, para nada. La intención es enfocarme desde el aspecto emocional al tener que enfrentar una enfermedad.
Una enfermedad es la alteración que afecta la estructura o el funcionamiento de una parte o la totalidad del cuerpo y que suele estar relacionada con signos y síntomas específicos. También se le llama afección, dolencia, padecimiento, o proceso patológico.
Los antiguos como Hipócrates médico de Grecia, por cierto considerado el padre del diagnóstico, tenía una teoría muy interesante que denominó La Teoría de los Cuatro Humores: sostenía que el cuerpo humano se compone de cuatro fluidos esenciales: Sangre: asociada al elemento aire, representa la vitalidad y la calidez. Flema: relacionada con el agua, representa la frialdad y la humedad. Bilis amarilla: asociada con el fuego representa la energía y la sequedad. Bilis negra: asociada con la tierra, representa la tristeza. Lo interesante de esta Teoría es que en la medicina alternativa en la actualidad se cree lo mismo.
La medicina china está basada más o menos en ese sentido, toma en cuanta cinco elementos de la Naturaleza: fuego, agua, madera, metal y tierra. Para ellos lo importante es lograr la armonía de fuerzas opuestas del Yin y Yang en el cuerpo, así como el flujo de la energía vital o Qui. El enfoque es Holístico. ¿Qué tal?
En la medicina occidental, el enfoque es opuesto. Se trata la enfermedad basada en los síntomas y hay especialización para cada uno de ellos.
En la actualidad sabemos que hay una relación entre el estilo de vida (alimentación, actividad física, nivel de estrés), la herencia genética y las enfermedades.
¿Qué pasa cuando enfermas? A veces tenemos síntomas previos pues el cuerpo manda señales que ignoramos, otras más, los malestares nos llegan de golpe, sin previo aviso. ¿Como reaccionas tu apreciado lector? Depende mucho la reacción del padecimiento, por supuesto.
Creo que ante una dolencia la mayoría de nosotros nos sentimos vulnerables, preocupados pues cambia totalmente nuestra rutina.
Y a ese punto quiero llegar: Cuando recuperamos nuestra salud tenemos un aprendizaje, doloroso tal vez, pero al fin, aprendizaje. Valorar cada parte de nuestro cuerpo, amarlo, cuidarlo. Una dolencia nos hace humildes ante este gran tesoro que se llama Vida.
Hay que trabajar para tener el equilibrio en las tres partes esenciales de nuestra persona: Cuerpo físico, mente sana y espíritu fuerte.
PAZ Y BIEN







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