Ciudad de México (21 de julio de 2025).- El robo de petróleo crudo en México alcanzó en 2023 su nivel más alto en los últimos 15 años, representando el 6 por ciento de la producción nacional, revela un análisis del Observatorio Ciudadano de Energía.
De acuerdo con el estudio, esta cifra marca un crecimiento sostenido del llamado “huachicol de crudo”, una práctica que involucra directamente al crimen organizado y que ha evolucionado desde el sexenio pasado, pasando de 2 por ciento en 2010 a su actual récord.
Ese año, la producción de crudo y condensados en el país era de 2 millones 577 mil barriles diarios, y el robo ascendía a 52 mil barriles por día. En cambio, en 2023 la producción cayó a un millón 759 mil barriles diarios, pero el saqueo creció hasta los 109 mil barriles cada jornada.
El Observatorio estima que, en los últimos tres sexenios, Petróleos Mexicanos ha perdido más de 25 mil 500 millones de dólares debido al robo de crudo. Tan solo en 2023, el daño económico fue de 2 mil 792 millones de dólares.
Francisco Barnés de Castro, miembro del organismo, señaló que este delito se concentra principalmente en plataformas marinas y zonas de almacenamiento, aunque también incluye perforaciones en ductos, amenazas al personal de Pemex y colusión con funcionarios.
El problema no se queda en territorio nacional. Según un reporte del 1 de mayo emitido por la Red de Control de Delitos Financieros (Fincen) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, cárteles mexicanos introducen el crudo robado a EE.UU., donde lo comercializan como petróleo WTI.
Empresas ligadas al narcotráfico habrían exportado este combustible incluso a Japón, India y Sudáfrica, señala el informe, que también alerta sobre redes de corrupción que involucran a empleados de Pemex y autoridades locales.
La tasa más baja en los últimos 15 años se registró en 2017, cuando el robo apenas representó el 0.4 por ciento de la producción, equivalente a una pérdida de 126 millones de dólares.
Expertos advierten que sin una estrategia conjunta de inteligencia, auditoría interna, control operativo y cooperación internacional, el robo de crudo seguirá drenando no solo recursos, sino también la soberanía energética del país.







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