Nueva York, Estados Unidos (22 de julio de 2025).— Frente al endurecimiento de las políticas antimigrantes del gobierno de Donald Trump, se ha gestado una amplia y diversa red de resistencia que agrupa a migrantes organizados, defensores de derechos civiles, líderes religiosos, maestros, sindicatos, pequeños empresarios, abogados, estudiantes, trabajadores de la salud y hasta clientes solidarios de taqueros y paleteros.
Las expresiones de rechazo van desde actos de desobediencia civil, como bloquear camionetas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), hasta formar barreras humanas para evitar detenciones, o capacitar a docentes en escuelas públicas de ciudades como Nueva York y Chicago para impedir el acceso de agentes migratorios. Incluso se han reportado casos de enfermeras y personal hospitalario que se han interpuesto entre ICE y pacientes.
En Nueva York, un entrenador de beisbol juvenil, Youman Wilder, enfrentó a agentes que interrogaban a sus jugadores sobre su origen. Declaró que estaba dispuesto a dar su vida para protegerlos. En California, choferes de autobuses, grúas y hasta bomberos han actuado para impedir o retrasar las operaciones del ICE.
Mientras en Texas, la llegada de rescatistas mexicanos tras las severas inundaciones ha generado contrastes en redes sociales, donde muchos usuarios han comparado la solidaridad de los rescatistas con la hostilidad de los agentes migratorios que operan en otras ciudades.
Este lunes, fiscales generales de 20 estados y de Washington, D.C., interpusieron una demanda para frenar la suspensión de programas de salud y educación dirigidos a migrantes indocumentados, medida impulsada por la administración Trump.
Las primeras redes de defensa surgieron entre los propios migrantes, particularmente oaxaqueños en California y michoacanos en Chicago, apoyados por organizaciones como Alianza Americas, Casa Michoacán, el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales y decenas de agrupaciones regionales. En ciudades como Los Ángeles y Boston han contado con el respaldo de sus alcaldes; en Florida, han enfrentado una fuerte represión estatal.
Medios comunitarios, como Radio Bilingüe y publicaciones en lenguas indígenas, han sido clave para informar y movilizar a las comunidades. Se difunde material sobre derechos básicos y se capacita a colonos para enfrentar redadas, documentar detenciones y notificar a familiares, ante prácticas de desaparición forzada que impiden conocer el paradero de los arrestados durante días o semanas.
Líderes religiosos de diferentes credos también han alzado la voz. El cardenal Robert McElroy, arzobispo de Washington, calificó las redadas como “moralmente repugnantes” y denunció que se trata de una deportación masiva e indiscriminada. En Detroit, el arzobispo local marchó con cientos de clérigos hasta las oficinas del ICE; en Miami, Thomas Wenski criticó duramente el centro de detención Everglades, conocido como el “Alcatraz de los Caimanes”.
Artistas y figuras del ámbito cultural han manifestado su repudio. Lin-Manuel Miranda anunció que el aniversario de Hamilton será un evento de recaudación para apoyar a migrantes. Bruce Springsteen, Susan Sarandon, Ozomatli y Tom Morello se han pronunciado en contra de las políticas de Trump. En marchas y protestas se escuchan canciones como Deportee, de Woody Guthrie, o Somos más americanos, de Los Tigres del Norte.
Durante las manifestaciones recientes, algunas de ellas consideradas las más grandes en la historia del país, el rechazo a las medidas antimigrantes ha sido central. En Nueva York, miles de personas, en su mayoría blancos estadunidenses sin vínculos migrantes directos, se sumaron por primera vez a movilizaciones coreando: “¡No al temor, no al odio! ¡ICE, fuera de nuestras calles!”.
Incluso entre antiguos votantes de Trump ha comenzado a crecer la inconformidad, tras presenciar la deportación de vecinos, colegas o familiares. El abogado del ICE, Adam Boyd, renunció a su cargo en protesta, calificando las políticas de “moralmente indefendibles”.
Lo que comenzó como una respuesta comunitaria ha escalado a un fenómeno nacional que agrupa a sectores diversos unidos en la defensa de los derechos humanos, ante lo que consideran una embestida represiva del gobierno federal.







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