Ser PADRE es “muy padre”, como lo reza esa frase tan popular para decir que es muy bueno, muy bonito o muy lindo.
Y debe estar inspirada en ese sentimiento casi divino que da el convertirse en padre.
El cargar por vez primera en brazos a quien esperaste ansioso y preocupado durante nueve meses.
Y que con sus pequeñas manos toma uno de tus dedos…y te atrapa, como diciendo este es mi PADRE.
Ahí empieza la magia de ese camino tan bello que se recorre juntos.
Es ahí cuando empiezas a entender a tu propio padre.
Y es que ser PADRE como cada una de las letras que componen la palabra implica algunos roles y características que se recuerdan por haberse vivido en el hogar paterno o que se aprenden en el camino.
El Padre, es protector, es proveedor.
El pAdre, es amor y a la vez autoridad.
El paDre es disciplina, pero también dirección.
El padRe es responsabilidad y de la misma forma respeto.
El padrE es ejemplo y sobre todo esperanza.
Creo que todo tenemos gratos recuerdos de la infancia, juventud y adultez, de la relación con el padre, papá, papi o papito, como le decimos, o decíamos, a aquellos que se han adelantado en el camino a la Casa de Dios Padre.
Y seguramente habrá coincidencias con esa combinación extraña de AMOR y AUTORIDAD.
De como pasaban de una a la otra, sin que se rompiese la línea para que estos dos términos se mantuviesen unidos.
Nunca ha sido una tarea fácil, porque requiere de mucho trabajo y tenacidad.
Pero el amor por los hijos y la familia, siempre dan la motivación suficiente para cumplir a cabalidad o seguir intentándolo.
En cada época de la historia, el rol de los padres ha sido diferente.
Ha evolucionado y registrado muchos cambios.
Pero son solo adaptaciones a la esencia y delicada misión de la paternidad.
No todos los padres son el modelo perfecto.
Pero tengo la certeza de casi todos han hecho los mejores esfuerzos para estar a la altura de las exigencias de su época y en especial de su familia.
Y la experiencia de ser padre e intentar ser un buen padre, es una fuente de felicidad perenne.
Esa es la mejor recompensa para quienes tenemos la dicha de ser padres.
O bien haber contado con un padre que nos llevó la mano para ser hombres o mujeres de bien.
FELICIDADES A TODOS LOS PADRES, EN ESTE DÍA ESPECIAL.
Que haya muchos abrazos y muestras de afecto, cariño, amor, alegría y felicidad.
Un abrazo grande al cielo a mi amado padre. Tus consejos, guía y ejemplo, siguen siendo valiosos en esta etapa de mi vida y paternidad.
Y para aquellos que se han extraviado en el camino de esta delicada pero grata responsabilidad, solo les digo, no saben de la dicha que se han perdido.
Buen DIA DEL PADRE.







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