Celebramos el día de hoy una fiesta muy importante, la fiesta de la santísima trinidad: padre, hijo y espíritu santo. La palabra trinidad no es una palabra bíblica, es una verdad abstracta, es una doctrina un gran misterio que del cual Jesús nunca nos habló; Jesús nos habló del padre, nos habló del espíritu santo, pero de la trinidad no.
Mas, sin embargo, para nosotros católicos cristianos, es un gran misterio de fe que más que tratarlo de entender o descifrar, es sacar la enseñanza que nos deja a cada uno de nosotros. “Negar la trinidad es arriesgar la salvación, intentar explicarla es arriesgar la salud mental” predicaba Lutero.
Existen muchas comparaciones o ejemplos que algunos predicadores han utilizado para tratar explicar tan grande misterio, por ejemplo: huevo, cascara, yema y clara, San Patricio utilizó el ejemplo del trébol de tres hojas y así muchos han tratado de explicar este misterio lo que si es cierto que hablar de la santísima trinidad es hablar de Dios
El evangelio de hoy nos presenta activades de Dios que es padre hijo y espíritu santo, y nos promete el espíritu santo, que en sí es Él quien nos va a guiar en nuestro caminar a la salvación, y a tomar el ejemplo de unidad y de trabajo en conjunto, como trabajando en armonía. Las cosas son mucho más llevaderas, cumpliendo con la misión que cada uno de nosotros tenemos todo es mucho mejor.
Gran enseñanza nos deja Dios que, siendo todo poderoso, comparte una misión con nosotros, que Él siendo tan perfecto confía en nuestra imperfección, por eso con los carismas que nos ha dejado quiere que los pongamos al servicio de los demás y es la forma en la que va a enriquecer a su iglesia.
Es importante meditar en el poder maravilloso de Dios y su presencia en cada momento de nuestra vida, nunca nos abandona, nunca se aleja de nosotros, somos nosotros los que nos alejamos de Él, y sin embargo Él permanece fiel. Recordemos la función de cada una de las personas de la santísima trinidad. El Padre es el creador, el hijo redentor y el espíritu santo el santificador.
Y precisamente en este domingo Jesús nos recuerda como el espíritu santo es el que nos ira guiando a la verdad, es decir hacia Dios, pero necesitamos ser dóciles al espíritu santo, dejémonos guiar por Él recordando lo que dice la chaviza: el espíritu santo esta “veinticuatro siete” (veinticuatro horas, los siete días de la semana) desde nuestro bautismo, su presencia habita en nosotros no hay pretexto pues para justificarnos o reclamarle a Dios de su ausencia en nuestra vida.
Dejémonos guiar pues, para llegar al padre y al hijo que está sentado a su derecha. Por otro lado, tal vez nos toca poner más atención, en nuestra vida diaria como la santísima trinidad nos deja ejemplo de unidad, y como está presente también en diferentes momentos de nuestra vida diaria.
Por ejemplo, el día lo comenzamos, al santiguarnos, en el nombre de la santísima trinidad, antes de realizar una oración también la mencionamos, en cada sacramento se hace presente, al inicio de la celebración eucarística, cuando los papas dan la bendición a sus hijos también ahí está presente, en las jaculatorias del rosario de igual forma.
En fin, en nuestra vida diaria está presente, la santísima Trinidad, que ese ejemplo de unidad y amor lo hagamos presente en nuestra vida diaria. Que el padre, el hijo y el espíritu santo nos acompañen siempre.
Recordemos, Dios sin ti sigue siendo Dios, pero nosotros sin Él no somos nada.
Su amigo y servidor Pbro. José Dolores Muñoz Trujillo







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