Siempre he pensado que los “hombres mexicanos” tenemos algo de políticos, fiesteros, soñadores, enamorados (del trabajo) y futbolistas y el estado de Tamaulipas, no escapa a esa lógica y ahora más que nunca el balompié, llega a todos los rincones, a través de los canales de TV abierta, de paga y streaming.
A la raza futbolera le gusta conocer el legado del crack de fútbol Pelé; los goles de Diego Armando Maradona, con la selección Argentina; los campeonatos de Lionel Messi con el Barca; las jugadas portentosas del portugués Cristiano Ronaldo; las genialidades de Erling Haaland y el tremendo carisma del inglés Jude Bellingham.
Esta introducción, me lleva a decir que mis primos, los profesores Javier Márquez Cedillo (23-08-1945) y José Marino Guillén Cedillo (26-12-1949), nativos de Ocampo (TAM) y un Servidor, íbamos a ver al equipo, la Jaiba Brava del Tampico-Madero, que militó allá por los 80s, en la liga del fútbol profesional de la FEMEXFUT.
La salida era en “El Vergel de Tamaulipas”, los domingos a las 7 am y generalmente el viaje era en una pick up, debiendo pasar por Ciudad Mante, hasta cruzar el pueblo de Altamira, que únicamente tenía una calle principal, pero sentía una mayor emoción, al mirar de lejos el aeropuerto General Francisco Javier Mina de Tampico.
Desde ese lugar, se divisa las luminarias del famoso “Estadio Tamaulipas”, inaugurado el 30 de abril de 1966, que contaba al principio con una capacidad de treinta mil aficionados y cuyo campo de juego, “es la división de las dos Ciudades (la Mitad Norte pertenece a Tampico y la Mitad Sur Pertenece a Ciudad Madero)”.
Dicho inmueble se ubica en la colonia Unidad Nacional de Ciudad Madero y los boletos en esa época costaban 150 pesos y el “Día del Club” (200 pesos). Nosotros que acudíamos a los cotejos de Tampico y luego Tampico-Madero, desde Ocampo, por lo regular el regreso a nuestro terruño, era cerca de la 1 am del lunes de escuela.
Los cotejos iniciaban a las 6 pm y un dato es que Tampico-FC descendió de Primera División, temporada 1981-82 y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, dirigido por Joaquín Hernández Galicia y Salvador Barragán Camacho, adquirió la franquicia del Atletas Campesinos a fin de volver al circuito.
Al consultar al profe José Marino Guillén, sobre este asunto, recuerda que junto con sus hijos José Marino Júnior, Carolina y Edson ya acudían a los encuentros de la Jaiba Brava desde el año 1977 y más adelante, fue director de la Secundaria Técnica No 7 del poblado “Adolfo López Mateos”, municipio de Ocampo en 1980.
Por otra parte, su hermano el destacado maestro Javier Márquez Cedillo, a inicios de los ochentas, laboró como director en la escuela primaria “Cuauhtémoc” de la cabecera municipal y el que escribe tendría 13 años de edad, al ser estudiante de la generación “80-83” de Secundaria “Benito Juárez” de Ocampo.
El profe “Javi” Márquez es chiva hermano, representa al más acérrimo “anti-americanismo”, incluso por décadas su goleador favorito fue Sergio Lira del Tampico-Madero y revela que en un cotejo del “América vs la Jaiba Brava”, la porra visitante aventó bolsas de aceite quemado que le cayeron a él y a otros aficionados.
En el Face del Tampico FC aparece una foto de los 80s y de gran valor para los seguidores de la Jaiba Brava, ahí está Sergio Lira, Santiago Fernández, Hugo Pineda, Roberto Da Silva, Guadalupe Zavala, Eduardo Rergis, César Santiago, Benjamín Galindo, Javier Garibaldi, Manuel Guillén y Alberto Ordaz.
Revisando encontré la plantilla del Tampico-Madero 84-85: el entrenador fue Carlos Miloc; en la portería sobresalía Hugo Pineda y José Pilar Reyes; en la defensa José Guadalupe Zavala; en la media estaba Benjamín Galindo, Francisco Fernández y José Luis “Chocolate” Hernández y en la delantera, el mexicano Sergio Lira.
La mayoría de los jugadores del Tampico-Madero de la temporada 84-85, también fueron sub-campeones de los “Torneos Prode 85 y México 86” y de los lujos que se dio la Jaiba Brava, fue contratar como la bomba del torneo 81-82, a Leopoldo Jacinto Luque, campeón con la selección argentina en el Mundial 78.
Hay que añadir que el defensa central brasileño Roberto Da Silva, destacaba por la seguridad con que jugaba en la zona baja del campo, sin duda que contaba con altísima calidad como para incursionar en la Premier League de Inglaterra y hoy sería como sí editáramos un video del italiano Paolo Maldini, de la antigua escuela.
Mi amigo Jorge Andrés Muñiz, quien es americanista y estudió el Bachillerato de Laborista Químico en Madero, cita que asistía al Tamaulipas, en Sol general y aquí observaba a Batata, Outes, Bacas, Brailovsky, Pato Corbo, Mon Marón, Joaquín del Olmo, Moses y que venía gente de Veracruz y sus alrededores a los partidos.
Facebook: olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien







Discussion about this post