La pequeña localidad de Butler, Pensilvania, duplicó su población con el regreso del expresidente Donald Trump, quien visitó el mismo lugar donde casi fue asesinado en julio pasado. Butler, un pueblo mayoritariamente blanco y rural, se ha convertido en un centro de peregrinación para los seguidores de Trump, muchos de los cuales ven en él a su “mesías” para las próximas elecciones.
Este sábado, decenas de miles de incondicionales de Trump acudieron a su segundo mitin en Butler. Acompañado por JD Vance, Elon Musk y su hijo Eric Trump, el expresidente bromeó sobre el atentado que sufrió hace tres meses. Además, destacó la importancia de ganar Pensilvania para asegurar la victoria en el país, reforzando el poder del movimiento MAGA en la política estadounidense.

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