El ranking es una de las formas más populares de presentar la lista de un conjunto de elementos para saber comparativamente cuáles son los mejores en algún aspecto, cómo ¿cuáles son los países más ricos o las mejores universidades?
Este formato tiene la ventaja de que es fácil de leer. Sus desventajas son que, su validez depende de la calidad de los datos, de los criterios utilizados, de cómo se aplicaron y de los conflictos de interés no declarados.
Al final, la validez de un ranking depende el rigor de su metodología. Y la confianza en sus resultados, del prestigio de la organización que lo elabora y publica. También, hay que tener presente que la información no es igual que conocimiento y que para conocer las causas de algo y tomar decisiones para mejorar, se necesita ampliar el número de indicadores y profundizar en su análisis
En el campo de la salud y específicamente del desempeño de los sistemas de salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) realiza periódicamente evaluaciones sobre cada país, sin embargo, precisamente para evitar que esa información sea usada para hacer comparaciones forzadas y conjeturas superficiales que, estigmaticen a los países menos favorecidos, dejó de publicar desde el año 2001 su reporte “Mejor índice de desempeño de los sistemas de salud”, en que analiza a los 191 países miembros de la OMS.
El objetivo de sus evaluaciones no es tanto calificar de manera competitiva quien es el mejor o peor país, sino colaborar en el diagnóstico de la magnitud y del impacto de la pandemia de la COVID-19 en las condiciones de salud, infraestructura, recursos humanos, insumos médicos, tecnología sanitaria y capacidad de respuesta de los sistemas de salud ante las demandas de cuidados de salud de sus poblaciones, particularmente en las eventuales emergencias sanitarias.
Sus propuestas buscan orientar las políticas regionales y nacionales en los puntos críticos para la reconstrucción de los sistemas para fortalecer su transformación, en el proceso de adquirir la resiliencia y capacidad necesarias para garantizar a sus poblaciones una cobertura universal de salud, con modelos de atención primaria en salud, en el marco de los objetivos de desarrollo sustentable de la Agenda 2030.
La pandemia hizo más evidente la influencia creciente que la industria y el mercado de la salud ejercen sobre las políticas y los sistemas de salud. Para identificar cuáles son los aspectos de ellos que más interesan al mundo de los negocios, es útil conocer los rankings elaborados en este tema.
CEOWORLD es una empresa estadunidense que, hace estudios de mercado para proveer de información a altos directivos (CEOs) de las empresas y corporaciones con mayor capital e influencia a nivel mundial a fin de orientar la toma de decisiones ante riesgos y áreas de oportunidad para sus inversiones.
Periódicamente en su Revista CEOWORL publica el Rankin de 120 países sobre “los mejores sistemas de salud del mundo”, según los siguientes criterios:
1. Infraestructura y competencia de médicos, enfermeras y otros profesionales.
2. Disponibilidad y costo de los medicamentos.
3. Preparación y disposición del gobierno, para la incorporación de políticas de transparencia, participación social, rendición de cuentas e innovación tecnológica. En particular de apertura a empresas y corporaciones en proyectos público-privados de construcción y servicios (gobierno abierto).
4. Índice de atención de la salud general, a partir del análisis estadístico de factores sobre el perfil epidemiológico, la calidad de atención médica, lo determinantes ambientales y sociales de la salud, así como de la disposición de los gobiernos a imponer sanciones por riesgos como el consumo de tabaco y la obesidad.
Los tres primeros criterios o indicadores aportan información principalmente de carácter empresarial y de negocios. Permiten identificar el potencial que tendrían las inversiones en formación de recursos humanos y en estrategias de atracción de esos recursos a las grandes empresas y a los países desarrollados. También muestran la demanda y capacidad de compra de fármacos e insumos médicos en los países que tienen sistemas de salud no desarrollados pero solventes.
El cuarto más complejo, incluye indicadores que habitualmente también utilizan las organizaciones oficiales para evaluar aspectos de la salud como la OMS, la OPS, la OCDE, el Banco Mundial, entre otros.
En este ranking (https://ceoworld.biz/2024/04/02/countries-with-the-best-health-care-systems-2024/), México quedó ubicado en el lugar 45. Para tener una idea comparativa de la posición de nuestro país, reportó en la 1ª. posición a Taiwán, en la 4ª a Canadá, en la 15ª a EEUU, en el lugar 24 a Dinamarca, en el 38 a Brasil, en el 46 a China y en el 47 a Costa Rica, Panamá en el 62, Venezuela en el 65, Argentina en el 67, Perú 80, Colombia 81, Chile 86. De acuerdo a lo anterior, México ocupó el cuarto lugar en el continente americano y el segundo en Latinoamérica.
Así resulta que, contrario a las opiniones y campañas de los críticos de la transición en salud que está implementando la 4T, este ranking pone de manifiesto que México es visto en el mundo de los negocios y de la industria de la salud como un país preeminente en salud y un terreno propicio para sus inversiones y tecnologías.
Se entiende entonces, que en el modelo de economía mixta y de desarrollo compartido se trata de construir sistemas de salud sostenibles y resilientes en los que la empresa privada nacional y las grandes corporaciones trasnacionales con compromiso social, establezcan alianzas con la salud pública, en el marco del derecho humano a la salud y del libre mercado, para el cumplimiento de sus roles en la investigación, innovación tecnológica, financiamiento, fortalecimiento de la infraestructura física, digitalización en salud y prestación de servicios.
Todo esto desde una perspectiva de una política pública en salud que, prioriza la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y el bienestar social y no la máxima ganancia a toda costa, enfocada en la enfermedad, con tratamientos sofisticados y costosos solo para consumidores con poder adquisitivo, propia de la visión empresarial y de negocios más ortodoxa que impuso el neoliberalismo durante varias décadas.
Hoy Tamaulipas se encuentra en la vanguardia de esa transición en salud que vive México y que avanza en el establecimiento del nuevo sistema y modelo de atención.







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