Moscú fue el blanco de un ataque masivo con drones la madrugada de este miércoles, cuando la defensa antiaérea rusa interceptó 11 drones en la zona metropolitana, a pocos kilómetros de los límites de la ciudad. En total, el ejército ucranio lanzó 45 drones contra varias regiones de Rusia, incluyendo Briansk, Belgorod, Kaluga y Kursk, según informó el Ministerio de Defensa ruso.
El alcalde de Moscú, Serguei Sobianin, calificó el ataque como uno de los mayores intentos de atacar la capital rusa con drones, indicando que los dispositivos seguían una trayectoria hacia los aeropuertos Domodiédovo, Vnúkovo y Zhukovsky. Aunque las autoridades no precisaron si hubo daños o víctimas causadas por los fragmentos de los drones derribados, la magnitud del ataque refleja una escalada significativa en el conflicto.
Mientras tanto, el mando militar ucranio no ha comentado sobre el lanzamiento de los drones, pero sí ha informado de un ataque exitoso contra un sistema de misiles antiaéreos S-300 en la región de Rostov, Rusia. Este ataque, junto con otros reportes de incursiones con drones en la región de Múrmansk, más allá del círculo polar, demuestra la capacidad creciente de Ucrania para llevar la guerra más allá de sus fronteras.
El conflicto continúa extendiéndose en varias regiones, con combates intensos reportados tanto en Donietsk (Ucrania) como en Kursk (Rusia), donde las localidades cambian de control de manera frecuente debido a los enfrentamientos. Además, las primeras noticias de nuevos combates en la región rusa de Briansk sugieren una ampliación del conflicto hacia nuevas áreas.
En un desarrollo paralelo, el presidente ruso Vladimir Putin recibió al primer ministro chino, Li Qiang, en Moscú, donde ambos países firmaron varios acuerdos de cooperación. Este encuentro subraya la importancia estratégica de las relaciones entre Rusia y China en medio de la creciente presión internacional y las difíciles condiciones externas que enfrentan ambas naciones.

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