El petrolero de bandera griega Sounion continúa ardiendo sin control en el Mar Rojo tras haber sido atacado la semana pasada por fuerzas hutíes de Yemen. El incidente, ocurrido cerca de la ciudad portuaria de Hodeidah, ha generado gran preocupación debido a la creciente fuga de petróleo del buque, lo que podría desencadenar una catástrofe ecológica de enormes proporciones.
El Sounion, clasificado como un Very Large Crude Carrier (VLCC), transportaba aproximadamente 150,000 toneladas de crudo, lo que equivale a casi un millón de barriles. La magnitud del derrame potencial supera con creces algunos de los peores desastres medioambientales registrados, como el vertido del Exxon Valdez en 1989.
El general de división Patrick Ryder, portavoz del Pentágono, informó que los esfuerzos para rescatar el buque se han visto obstaculizados por las amenazas de los rebeldes hutíes, quienes han intimidado a los remolcadores enviados para controlar el incendio. Este ataque es parte de una campaña más amplia que ha impactado significativamente el comercio marítimo mundial y amenaza con destruir el frágil ecosistema del Mar Rojo, hogar de miles de especies marinas y arrecifes de coral.
La situación en la región se ha vuelto crítica, y las autoridades temen que el daño ecológico causado por el derrame de petróleo podría perdurar durante décadas, afectando no solo la vida marina, sino también las economías locales que dependen del Mar Rojo.

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