Un vídeo publicado recientemente en redes sociales ha desatado un intenso debate sobre la seguridad aérea tras capturar el momento en que un Boeing 777 de Air Canada, matrícula AC872, sufre un fallo en el compresor durante el despegue desde el Aeropuerto Internacional Pearson de Toronto, Canadá.
Las imágenes muestran al avión, que tenía como destino París, vibrando violentamente mientras se elevaba por el aire. Un fuerte estruendo, claramente audible en la grabación, coincide con el momento en que uno de los motores del avión experimenta el fallo en el compresor. Gracias a la destreza del piloto, el avión pudo ser controlado y retornó a la pista 30 minutos después del incidente, sin que se reportaran heridos.
Aunque la aeronave logró aterrizar de forma segura, lo que subraya la capacidad de respuesta de la tripulación y la robustez del avión, el incidente subraya los riesgos asociados a los fallos en los compresores de los motores de aeronaves. En caso de un fallo catastrófico, la pérdida de potencia en el motor puede resultar en la pérdida de control del avión, con consecuencias potencialmente fatales.
Este no es un caso aislado para los motores de los aviones Boeing. En los últimos años, se han reportado varios incidentes similares, algunos con desenlaces trágicos. En 2018, un motor de un avión de United Airlines se incendió poco después del despegue desde el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago. Aunque el avión aterrizó de forma segura, el incidente provocó una exhaustiva investigación sobre la seguridad de los motores de aeronaves.
Boeing ha estado bajo un intenso escrutinio en las últimas décadas, enfrentando críticas por presuntamente priorizar los beneficios de sus accionistas sobre la seguridad de los pasajeros, según informes de The Atlantic. Además, la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, debido a la falta de recursos, permitió que Boeing realizara revisiones de sus aviones sin supervisión independiente, una práctica que ha sido reconocida como un error y ya no se permite.
La crisis de Boeing se profundizó tras los accidentes de 2018 y 2019, llevando a la compañía a una situación financiera crítica, con pérdidas significativas y una acumulación de deuda que ha dificultado su recuperación.
El reciente incidente con el Boeing 777 de Air Canada plantea serias interrogantes sobre la seguridad de los motores de las aeronaves y la efectividad de los sistemas de seguridad. Los expertos deberán investigar las causas del fallo del compresor, determinar si se trata de un defecto de fabricación o un problema de mantenimiento, y evaluar la eficacia de los sistemas de seguridad para prevenir futuros incidentes.
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