La migración es un fenómeno social; consecuencia, efecto. No se puede decir que hay que intervenir en sus causas y hablar de migración como problema. Tratarla como dificultad configura estigma y limita derechos. La migración es como la evolución, consustancial a la humanidad, por eso es un derecho. Los estados pretenden abrogarse el derecho de ingreso, en la práctica pierden la batalla.
Esas personas están ahí, viven y trabajan ahí, pagan impuestos y hablan el idioma de ahí, tienen familia y se casan ahí, tienen hijos, pero, no son de ahí. El que en EE. UU., haya más de 12 millones de migrantes indocumentados viviendo y trabajando por décadas, se debe a política de desarraigo, que les mantiene en incertidumbre y vulnerabilidad y no se procede a integrarlos. Discriminación formal y abierta.
El que haya 8 millones de venezolanos fuera de su país es por un modelo político y social fracasado, lo mismo Haití, donde el colonialismo francés y el intervencionismo de EE. UU., dominan. En ambos, el socialismo del siglo XXI y el colonialismo y capitalismo depredador generan migración. A ambos sume Cuba, migración que se da gracias a más de medio siglo de acceso irrestricto a EE. UU., y de Nicaragua, que provoca huida generalizada de opositores al régimen dictatorial y persecutorio de Ortega.
Estos casos representan el flujo migratorio de la última década, sin condiciones humanitarias para deportar venezolanos, cubanos, nicaragüenses y haitianos, por eso los deportan a México. Los aceptamos por acuerdo sin contraparte, pero no hay programa específico, ni presupuesto para acogerlos.
El Salvador tiene índice bajo de migración pues expulsó a 25% de su población, hoy la mayoría migrante es legal y de reunificación familiar. Guatemala sigue siendo expulsor. Honduras es el principal expulsor de Centroamérica. Los flujos empezaron en 1999 con el huracán Mitch y con apoyo de visas humanitarias de EE. UU.
La presencia de EE. UU., en Honduras es de la época de las repúblicas bananeras, apoyó presidentes corruptos, favoreció la relección de Orlando Hernández para al final de su mandato, reclamarlo como narcotraficante y meterlo a la cárcel.
La Hora 25: En 2018, de acuerdo con la Current Population Survey, 38.5 millones de residentes en EE. UU., son de origen mexicano. Los migrantes de primera generación que residen, 12 millones, equivalen al 11% de la población que reside en México y al 30% de la fuerza laboral hispana en EEUU. Causas: Nadie migra para empeorar, aunque seamos un “gran País”.
En su retorno forzado, en México les esperan la calle, riesgo y violencia, son carne de un enorme y variado mercado ilícito a complacencia de las autoridades y de la sociedad mexicana a pesar de ser una nación religiosa; cree, no actúa.






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