El Tribunal Supremo de Israel ordenó al gobierno que reclute a judíos ultraortodoxos (haredíes) en el Ejército, representando un golpe significativo para el primer ministro Benjamin Netanyahu y su coalición gobernante, que se apoya en los partidos haredíes para mantener el poder.
El tribunal también mandó al gobierno retirar la financiación a todas las escuelas religiosas, o yeshivas, cuyos alumnos no cumplan con los avisos de alistamiento. “En este momento no existe un marco jurídico que permita distinguir entre los alumnos de la yeshiva y los destinados al servicio militar”, dijo el tribunal. “En consecuencia, el Estado no tiene autoridad para ordenar que se evite de forma general su reclutamiento”.
Desde la fundación de Israel, los judíos haredíes han estado exentos del servicio militar, argumentando que el estudio religioso es fundamental para la preservación del judaísmo y tan importante para la defensa de Israel como el ejército. Los partidos haredíes, que son clave para la frágil coalición de Netanyahu, se oponen firmemente a que los jóvenes ultraortodoxos sirvan en el ejército.
El ministro de Defensa, Yoav Gallant, criticó públicamente el intento de Netanyahu de eximir a los haredíes del servicio militar. No es la primera vez que el Tribunal Supremo rechaza esta exención; en 1998 ya se dictaminó que permitir a los haredíes librarse del servicio militar obligatorio violaba los principios de igualdad de protección.
En una encuesta realizada en febrero por el Instituto Israelí para la Democracia, el 64% de los israelíes y el 70% de los judíos israelíes dijeron que la exención de los haredíes “debería cambiarse”. La encuesta incluyó a 600 adultos israelíes que respondieron en hebreo y 150 en árabe.

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