China ha registrado la temperatura media más alta en un mes de mayo desde 1961, alcanzando los 17,7 grados, 1,2 grados por encima del promedio histórico, según el Centro Meteorológico Nacional.
Las altas temperaturas no son el único fenómeno climático extremo que afectará al país. Durante los próximos días, coincidiendo con el Festival del Bote del Dragón, se esperan fuertes lluvias en el sur de China y tormentas en el noreste. Las autoridades meteorológicas han advertido de lluvias torrenciales en diversas regiones del sur, mientras que en las provincias de Hebei, Shandong y Henan se esperan temperaturas de hasta 41 grados, recomendando evitar viajar bajo estas condiciones extremas.
En respuesta a estas previsiones, el Ministerio de Recursos Hídricos de China ha anunciado nuevas medidas para mejorar la vigilancia y el pronóstico de inundaciones. El ministro Li Guoying subrayó la importancia de actualizar los dispositivos de detección hidrológica y desarrollar modelos matemáticos avanzados para el análisis de datos, durante una visita al distrito capitalino de Mentougou, escenario de graves inundaciones en julio pasado.
Con la influencia de fenómenos climáticos como El Niño, se prevé que China enfrente tanto inundaciones como sequías en los próximos meses. En los últimos veranos, el país ha experimentado eventos climáticos extremos que han causado considerables daños. En 2023, Pekín sufrió inundaciones severas, mientras que en 2022, el centro y el este del país fueron golpeados por olas de calor extremo y sequías.
El impacto de estos eventos no es nuevo. En julio de 2021, precipitaciones récord dejaron casi 400 muertos en la provincia de Henan, un desastre que las autoridades atribuyeron a una “falta de preparación y de percepción de riesgo”.
China continúa enfrentando desafíos significativos debido a estos fenómenos climáticos extremos, destacando la necesidad urgente de mejorar la preparación y respuesta ante desastres naturales.

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