En un intercambio tenso de declaraciones diplomáticas, el presidente colombiano Gustavo Petro rechazó firmemente las acusaciones del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, quien lo había señalado como un partidario antisemita de Hamás. Petro, en su respuesta, enfatizó su apoyo a la democracia republicana y laica, distanciándose de cualquier respaldo a grupos terroristas.
En una publicación en la red social X, Petro declaró: “No soy partidario de Hamás, porque soy partidario de la democracia republicana, plebeya y laica”. El presidente colombiano reiteró sus principios democráticos y su rechazo a la violencia, calificando las acciones de Netanyahu como “barbarie” y “genocidio”.
Las palabras de Petro se producen después de que Netanyahu criticara al presidente colombiano, acusándolo de simpatizar con una organización terrorista genocida. Sin embargo, la Cancillería colombiana rechazó las acusaciones de Netanyahu, calificándolas de “falsas” y reafirmando el compromiso de Colombia con el respeto al derecho internacional humanitario.
Esta confrontación diplomática se enmarca en un contexto de tensiones crecientes entre Colombia e Israel, con Petro mostrando una posición cada vez más crítica hacia las políticas israelíes en Palestina. A principios de mayo, Petro anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel, condenando lo que describió como un “genocidio” en Gaza.
El intercambio de palabras entre Petro y Netanyahu pone de relieve las profundas divergencias políticas y éticas en torno al conflicto palestino-israelí, así como las tensiones que estas diferencias generan en las relaciones internacionales.

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