La etapa de Fernando Hierro en la dirección deportiva de Chivas ha llegado a su fin. El exjugador español asumió el cargo en octubre de 2022 con la misión de revitalizar a un equipo rojiblanco que llevaba años de malos resultados en la Liga MX.
Con la conclusión de su ciclo, es momento de evaluar el desempeño de Hierro al frente de Chivas. Bajo su dirección, el equipo logró competir en las fases de Liguilla y bajo la tutela de Veljko Paunovic y Fernando Gago, dos apuestas personales de Hierro. Sin embargo, la gestión del español deja varios pendientes en el entorno del Rebaño.
El título
Chivas no ha ganado el título de la Liga MX desde el Clausura 2017. La llegada de Hierro trajo esperanzas de un nuevo campeonato que no se materializó durante su estancia en el club.
Consolidación de jóvenes
A pesar de los buenos resultados del CD Tapatío en la Liga de Expansión, los jugadores que han subido al primer equipo no han tenido el impacto esperado. Sin embargo, jóvenes como Mateo Chávez y Yael Padilla han comenzado a asumir roles más importantes.
Una dinastía de logros en el primer equipo
La falta de títulos y la poca relevancia en torneos internacionales han dejado incompleto el resurgimiento de Chivas. Aunque el equipo llegó a una final, aún está lejos de ser el referente del fútbol mexicano que Hierro aspiraba a crear.
Éxitos internacionales
Chivas no ha cumplido en torneos internacionales. El equipo fue eliminado en la fase de grupos de la Leagues Cup 2023, no clasificó a la Concachampions ese año, y en la presente edición cayó en octavos de final ante el América.
Revertir supremacía del América
La rivalidad con el América ha visto incrementada la distancia durante la etapa de Hierro. América ahora cuenta con 15 títulos, tres más que los 12 de Chivas.
Refuerzos
A pesar de incorporar a jugadores como Érick Gutiérrez y Chicharito Hernández, y apostar por jóvenes como Cade Cowell, ninguna de las contrataciones de Hierro ha dejado una huella significativa en el equipo.
Fernando Hierro deja Chivas con varios pendientes y un sabor agridulce entre los aficionados que esperaban más de su gestión.

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