En un contacto telefónico crucial, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, transmitió al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, un mensaje claro y firme: el futuro apoyo de EE.UU. a la guerra en Gaza estará condicionado a las acciones “concretas” que Israel tome para minimizar el daño a civiles y garantizar la seguridad de los trabajadores humanitarios en la Franja de Gaza.
La conversación entre los dos líderes, la primera desde el trágico ataque del 1 de abril que acabó con la vida de siete cooperantes de World Central Kitchen, la ONG fundada por el chef español José Andrés, marcó un punto crucial en las relaciones entre ambas naciones.
Según indicó la Casa Blanca en un comunicado, Biden instó a Netanyahu a implementar medidas específicas y medibles para abordar el sufrimiento humanitario y proteger a los trabajadores de ayuda. Además, advirtió que la política futura de Estados Unidos hacia Gaza dependerá de las acciones que Israel tome para cumplir con estas peticiones, calificando los ataques contra trabajadores humanitarios y la situación humanitaria en Gaza como “inaceptables”.
Biden enfatizó la necesidad de un alto el fuego inmediato para estabilizar la situación y proteger a los civiles inocentes, urgiendo a Netanyahu a permitir que sus negociadores concluyan un acuerdo sin demora para el regreso seguro de los rehenes.
Estas declaraciones marcan un cambio en el tono de Estados Unidos hacia Israel, aunque el comunicado no mencionó la reciente aprobación de un nuevo paquete de armamento a Israel por parte de EE.UU. Sin embargo, se mencionó que ambos líderes discutieron las amenazas de Irán a Israel, dejando claro el firme apoyo de Estados Unidos a Israel frente a estas amenazas.

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