En el marco del Día Internacional de la Madre Tierra, expertos y activistas han levantado la voz para denunciar las políticas ambientales deficientes en América Latina, señalando la falta de acción y el impacto devastador de las decisiones gubernamentales en la región.
Mauricio Alejandro Amaya Hernández, consultor para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), expresó su preocupación por la manera en que las políticas de algunos gobiernos radicales promueven la destrucción de los ecosistemas. Según él, la naturaleza es vista como un obstáculo para los intereses capitalistas, y la biodiversidad no se valora como un espacio social.
Amaya Hernández destacó el caso de Brasil, donde la tala en la selva amazónica se ha agravado con la llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia, aunque anteriormente tampoco había claridad en cuanto al cuidado ambiental. Además, criticó la falta de apoyo y orientación internacional hacia países como Brasil, al exigirles proteger la Amazonia sin proporcionar recursos financieros o asistencia técnica.
El geógrafo por la UNAM también señaló el caso de Argentina, donde el presidente Javer Milei pretende explotar la minería en zonas cercanas a glaciares, poniendo en riesgo recursos vitales como el agua.
Además, Amaya Hernández resaltó cómo la deforestación en países como Colombia contribuye a deslizamientos de tierra, argumentando que los árboles y sus raíces son fundamentales para mantener la estabilidad del suelo.
En cuanto a la educación ambiental, el consultor lamentó que los sistemas educativos urbanos presenten la naturaleza como algo abstracto y utilitario, en lugar de fomentar una conexión profunda y respetuosa con el entorno natural. Propuso que, al igual que el Día de las Madres, el Día de la Tierra debería ser una celebración cotidiana, reconociendo la importancia vital de proteger y preservar nuestro hogar planetario.

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