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En un revés impactante para la incipiente industria aeroespacial privada de Japón, el cohete Kairos, operado por la firma Space One, sufrió una explosión catastrófica apenas segundos después de su intento de lanzamiento desde Kushimoto, en la región occidental de Wakayama. El suceso, transmitido en directo por la cadena estatal NHK, dejó a la compañía y a los observadores de la industria atónitos.
El lanzamiento, programado para ser un hito histórico al intentar convertirse en el primero llevado a cabo por una empresa privada japonesa para poner en órbita un satélite, terminó en tragedia cuando el cohete explotó en el aire, dispersando combustible en llamas y fragmentos alrededor de la plataforma de lanzamiento.
“Hemos llevado a cabo el lanzamiento, sin embargo, se ha procedido a la suspensión del vuelo del cohete. Actualmente se están investigando los detalles”, declaró Space One en un comunicado breve emitido tras el desafortunado evento.
El cohete Kairos, con una longitud de 18 metros y un peso de 23 toneladas, estaba destinado a transportar un satélite gubernamental experimental de inteligencia. Este proyecto, parte de los esfuerzos de la industria aeroespacial japonesa por desarrollar lanzaderas más económicas y accesibles, tenía como objetivo satisfacer la creciente demanda gubernamental y de otros actores por la implementación de satélites.
La empresa Space One, fundada en Tokio en 2018, contaba con la participación de importantes empresas niponas, incluidas Canon Electronics y la constructora Shimuzu, así como varios grupos financieros destacados del país. Sin embargo, este contratiempo sin precedentes plantea serias preguntas sobre el futuro de la industria aeroespacial privada en Japón y la viabilidad de los esfuerzos por diversificar el acceso al espacio.
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