Como se sabe, a partir de 2019 la política del Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología, se orientó a dar énfasis y respaldar la investigación relacionada a los
problemas prioritarios del país, especialmente a los que afectan a los grupos más
vulnerables.
En coherencia con esta nueva visión, el legislativo aprobó la Ley General en materia
de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación, que sustituyó la Ley General
de Ciencia, con la cual se transformó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACyT), en el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología
(CONAHCyT). El nuevo marco jurídico de la política nacional de ciencia y desarrollo,
entró en vigor el 9 de mayo del año en curso.
De acuerdo con este enfoque más amplio de la nueva institución, no solo estará a
cargo de la función de apoyar actividades científicas y tecnológicas, sino además las
de la innovación y de las humanidades.
En esta intención cada año ha lanzado convocatorias dirigidas a científicos para
proyectos que propicien el acercamiento con las comunidades y los generadores de
política pública.
Asume desde esta perspectiva, que la ciencia también debe atender los problemas
sociales; que en el proceso de producción del conocimiento que aporte soluciones
debe establecerse una comunicación directa entre los investigadores, los actores
sociales de los sectores público y privado, así como con los formuladores de la
política pública. También considera que en el planteamiento de los problemas a
investigar es necesaria la participación de los sujetos involucrados en éstos.
Así, entre las primeras 10 agendas temáticas de los Programas Nacionales
Estratégicos propuestas, se encuentra el de salud que, tal como ha quedado
evidente con las pandemias de enfermedades crónico-degenerativas, la de la
COVID-19 y la de fenómenos ambientales y demográficos (migración,
envejecimiento poblacional) que impactan sobre ella, es uno de los sectores que
concentra algunos de los más grandes y prioritarios problemas del país.
Del PRONACES Salud se derivan líneas de interés específico, a través de los
Proyectos Nacionales de Investigación e Incidencia (Pronaii), como es el caso de la
leucemia infantil, la salud mental y adicciones, y la salud comunitaria, entre otros.
En este marco, uno de los proyectos respaldados por PRONACES-Salud es el
“Derecho y acceso a la salud de los migrantes: Trayectorias de atención a la salud
de personas en movilidad por ciudades del noreste de México y región del Valle de
Texas”. Enfocado a las ciudades de los estados de Coahuila, Nuevo León y
Tamaulipas, por parte de México y a las de Texas, por parte de los EEUU.
En este proyecto bajo la dirección de la Dra. María Elena Ramos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, participan 39 investigadores de diversas universidades
de la región y titulares de algunas secretarias y organizaciones civiles que prestan
servicios de apoyo y protección de los derechos humanos de los migrantes.
Por parte de Tamaulipas, trabajan en este proyecto, 4 investigadores de la
Universidad pública del estado (UAT) encabezados por el Dr. Pedro Izcara y la Dra.
Karla Andrade, quienes organizaron el mes de octubre, el Foro “Trayectorias de
atención a la salud de los migrantes en Tamaulipas”, para presentar los avances del
Proyecto en nuestra entidad y analizar, con funcionarios e investigadores de
Tamaulipas, que trabajan en este tema, la problemática planteada por las
necesidades de atención a la salud de los migrantes,.
Participaron el titular del Instituto Tamaulipeco para los migrantes, que presentó el
perfil de la migración en el estado, así como la jefa del Centro Inclusivo de la Familia
Migrante en Cd. Victoria, que describió el trabajo del DIF-Estatal en la protección,
alojamiento y alimentación de las niñas, niños y adolescentes acompañados y no
acompañados. También participaron como expositores diversos investigadores
invitados que presentaron y debatieron sobre los temas del envejecimiento y los
servicios de cuidado en migrantes mexicanos, el impacto de la brecha digital en
migrantes, la dinámica social migratoria en la incidencia de la COVID-19, la salud,
los derechos humanos y el reconocimiento en el caso de los migrantes.
La migración es actualmente una de las megatendencias más poderosas (281
millones de migrantes internacionales en 2022) que modelan y plantean grandes
desafíos al presente y futuro de la comunidad mundial, afectando a los países
expulsores, de tránsito y receptores.
Otra megatendencia, que mostró claramente su poder destructor durante la
pandemia de la COVID-19, es la del deterioro de la salud y de los sistemas
nacionales para dar repuesta suficiente en cobertura y calidad que les demanda los
casi 8 mil millones de humanos que pueblan este maltrecho planeta.
Cuando convergen estas dos megatendencias, el desafío para estudiarlas
multidisciplinariamente, para comprenderlas en todas sus dimensiones y afrontarlas
con aceptable éxito, se vuelve un asunto no solo académico y de derechos
humanos, sino de seguridad y sostenibilidad mundial y nacional, en los países más
afectados.
Entre las causas que son múltiples y combinadas, destacan las económicas
(concentración de la riqueza en minorías y empobrecimiento en la mayoría),
políticas, las de la violencia en todas sus formas y la ambientales. Todas son propias
del modelo y orden mundial que caracteriza y domina desde mediados del siglo XX
y que todo indica que aún en crisis, prevalecerá en el siglo XXI.
Las circunstancias mundiales de la migración, han ubicado a México y
específicamente a Tamaulipas, en el centro de la dinámica de la migración. Las
razones básicas son que EEUU, es el país con mayor inmigración del mundo y las
ciudades fronterizas de nuestro estado están bajo una desproporcionada presión
del flujo de migrantes ya no solo nacionales, sino además de otros países de
Latinoamérica y de los demás continentes.
Por esta razón no hay quien pueda objetar la alta prioridad que tiene la
investigación, el diseño de políticas públicas y la implementación de acciones en
este tema.
Así lo ha considerado el actual gobierno estatal, que lo ha incluido como uno de los
rubros destacados de su Plan Estatal de Desarrollo 2023-2028.
Esperemos que proyectos y foros como el que aquí comentamos, se fortalezcan y
se multipliquen, contribuyendo a las necesaria soluciones en esta materia de
migración y salud.

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