Una herramienta vituperada hace casi 100 años es la vacuna a la que se debe en gran parte, junto con el saneamiento ambiental y la práctica de higiene en casa y personal, la alimentación cotidiana en la mesa a lo que se añade un buen arsenal de medicamentos y de distintas prótesis y diversos tratamientos, es la combinación para que la esperanza de vida se incrementase en más de 30 años en unas cuantas décadas, a pesar de los diversos riesgos tecnológicos.
Cuando EE. UU., invadió Cuba en 1898 durante su guerra con España, miles de
soldados murieron a causa de una enfermedad que mataba con fiebre, hemorragias
internas, convulsiones, ictericia y fallos orgánicos.
El virus de la fiebre amarilla ya había azotado al mundo ganándose la reputación de ser una peligrosa de los siglos XVIII y XIX y causando víctimas masivas en África y América.
Se cree que la enfermedad surgió en las selvas tropicales de África y luego viajó en barcos de los
traficantes de esclavos a América y posteriormente a Europa.
Hasta que esta epidemia mató miles de soldados los investigadores de EE. UU., la siguieron científicamente.
Las respuestas llegaron a través de la Comisión contra la Fiebre Amarilla que trabajaba en Cuba encabezada por el mayor Walter Reed, que demostró en 1900 que la enfermedad se transmitía por picadura de mosquitos.
Ahora se conoce como una de varias fiebres hemorrágicas virales mortales de la familia Flavivirus, uno de los virales más buscados.
Al igual que otros virus, los flavivirus ingresan a las células uniéndose a receptores específicos en la superficie celular. Estos receptores varían ampliamente entre los diferentes miembros de esta familia viral y son puertas de entrada, lo que permite al virus liberar su material genético en el huésped y “secuestrar” la maquinaria de la célula para comenzar a replicarse.
El nombre “Flavivirus” deriva de la palabra latina “flavus” que significa amarillo que dio a los flavivirus su temible reputación. Son de ARN de cadena única, esféricos y diminutos, de 50 nanómetros de diámetro. Están envueltos por una membrana lipídica como escudo protector.
Los mosquitos Aedes son los principales portadores de muchos flavivirus y son los responsables de la propagación de brotes virales de dengue, zika y fiebre amarilla.
Años de investigación de enfermedades en múltiples miembros de la familia Flavivirus han producido avances muy importantes, incluido el desarrollo de vacunas seguras y eficaces que protegen contra la fiebre amarilla.
De este modo, resulta esencial continuar propagando la información sobre este tipo de virus y las nuevas opciones que se continúan desarrollando por la industria farmacéutica para combatirlos.

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