Actualmente en las empresas de clase mundial, se está dando una feroz lucha por
conseguir los mejores trabajos, por ocupar las posiciones ejecutivas que dan poder
y reconocimiento y por tener las mayores prestaciones económicas, motivada por
la terrible “envidia”, que sienten por las personas brillantes y exitosas.
Hay que recordar que entre los “Siete Pecados Capitales”, se encuentran “la ira,
la gula, la soberbia, la lujuria, la pereza, la avaricia y la envidia”, que representan
“una agrupación y categorización de las faltas humanas, que además de ser
contrarias a las enseñanzas cristianas, son reiterativas”.
En un texto relacionado del CEPSIM, refiere que la “Envidia” es “un sentimiento de
dolor y frustración frente a aquello que deseamos, pero no podemos tener (desde
bienes materiales hasta características físicas o mentales, etc.) y que otra persona
sí ha conseguido”, por lo tanto, muchos conflictos profesionales aquí comienzan.
También en los gobiernos, ayuntamientos y legislaturas, existe la envidia, porque el
que tiene un cargo público, quiere el puesto de su jefe, el que es secretario de
gabinete en el estado, anhela una diputación y el presidente municipal sueña con
ser gobernador y “para mala fortuna son pocos los espacios y altas las ambiciones”.
La verdad que es muy complicado comprender la vida de un envidioso, tal vez ese
hombre o mujer que trae un carro de alta gama, que ha viajado por “Barcelona y
Berlín”, que posee estatus social, que es bilingüe, que a pesar de su corta edad
tiene un futuro promisorio, albergue sentimientos de inferioridad y baja autoestima.
Quisiera saber sí en alguna universidad del mundo, les enseñan a los alumnos a
ser envidiosos, soberbios, orgullosos, egoístas, engreídos y fantoches, a lo mejor
en su plan general de estudios, del nivel de licenciatura, lleven las sombrías materias
de “Envidia I”, “Envidia II” y Envidia III”, como una forma de prepararlos para lo malo.
Como anécdota, les comento que “todavía en Tamaulipas hay municipios, que
cuentan con una población total menor a los dos mil habitantes, según reportes del
INEGI 2020, empero ahora que se vienen las elecciones locales, nomás imaginen
el hervidero, al suponer que esa comarca tenga unos 50 aspirantes a la alcaldía”.
Abundando un poco en el tema de “Bienestar Universitaria del UTADEO”, se
enumeran “las consecuencias de la Envidia”, como son: “1-. Afecta la habilidad de
conocer y probar (cerrazón); 2-. Agresión verbal (molestia constante); 3-. Disminuye
lazos sociales (distanciamiento); 4-. Reactividad (predisposición)”.
Tratando de profundizar en esta situación, que afecta sobremanera las relaciones
humanas, se ofrecen “7 recomendaciones para superar la envidia (Hakuna
Psicólogos) : 1-. Identificar por qué tenemos un sentimiento de envidia; 2-. Expresión
de los sentimientos de envidia; 3-. Aceptar las personas a las que envidiamos”.
Además de que; “4-. Debes centrarte en tus capacidades y fortalezas para superar
la envidia; 5-. Rodéate de personas agradecidas y agradece; 6-. Hazles halagos
constantes a las personas; 7-. Mira tus avances y proyéctate”, aquí la invitación es
a cambiar nuestro diálogo interior y generar conversaciones poderosas.
En un alegre párrafo del blog “patripsicologa”, agregan un decálogo de “las personas
que caen bien”, que para variar: 1-.Sonríen;2-.Son simpáticas;3-.Tienen sentido del
humor;4-.Son amables;5-.Son discretas;6-.Escuchan;7-.Son optimistas;8-.Se nos
parecen;9-.Nos parecen buena gente;10-Recuerdan nuestros nombres”.
Por último, el planeta se está cayendo a pedazos y no hallo la empatía, la
solidaridad, la generosidad, la humidad, la prudencia, el respeto y el amor por los
demás, incluso hay un adagio, que dice “siéntate en la puerta de tu casa y verás
pasar el cadáver de tu enemigo”, sin embargo lo mío no es la venganza.
Facebook/olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien

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