El presidente de la República, Don Andrés López Obrador está cierto de que habrá las herramientas jurídicas necesarias para que el Fiscal General de Justicia de Tamaulipas, licenciado Irving Barrios Mojica deje el cargo, porque no responde a los intereses de los tamaulipecos, sino a los del anterior gobernador de la entidad, quien lo eternizó en el cargo para que le protegiera.
Se supone que ya entraron algunos funcionarios a la Fiscalía que están relacionados con la administración estatal, sin embargo, pasan y pasan las semanas sin que las carpetas de investigación que fueron presentadas por la Contraloría y la Oficina Jurídica del Mandatario procedan para que se castigue a quienes abusaron de sus cargos en las dependencias gubernamentales.
Se sabe que el punto es complicado, pero, bajo ningún argumento es irrealizable, además, nadie entiende como existen funcionarios que a pesar de ser malqueridos están allí, señalados de entreguistas y pertrechados en sus oficinas como si las merecieran, cuando en realidad son simples y vulgares tapaderas.
No es solo el caso del Fiscal General, también es del Fiscal Anticorrupción, Raúl Ramírez Castañeda, quien tuvo el descaro ampararse para que nadie le quite del cargo a pesar de que los funcionarios del actual Gobierno del Estado y la ciudadanía no le quieren allí y no porque no lo puedan quitar, porque no ha hecho nada para merecer el cargo que tiene y de paso carga con la negativa de haber reprobado los controles de confianza que les practican a los funcionarios de ese tipo de chambas.
El otro caso para la araña es el del Auditor Superior del Estado, Jorge Espino Ascanio, quien fue llamado por los Diputados para que les explique que hace y porque no presenta trabajo ante el Congreso del Estado y resulta que se molestó al grado tal que mandó por un tubo a los Legisladores y no les entregó la información requerida.
Está también protegido por las Leyes aprobadas en la Legislatura Estatal panista, para que se mantenga en calidad de tapadera de los exfuncionarios y que, en lugar de entregar trabajo a la Comisión de Auditoría y Cuenta Pública que tiene a su cargo el Diputado maderense Jesús Suárez Mata se pelea con él y se niega a cumplir con su responsabilidad, envalentonado porque con su actitudes muestra a propios y extraños de quién recibe órdenes.
El presidente de México tiene plena confianza en el Gobernador Américo Villarreal Anaya, sobre todo porque está pendiente de los asuntos que corresponden a la Fiscalía y que, son manipulados para limitar su avance y de esa forma evitar que aquellos que fallaron a su lealtad al Gobierno en la administración anterior deban de pagar.
Es probable que cuando inicie el próximo período ordinario de sesiones del Congreso del Estado y ya con más elementos para echar por tierra las Leyes manipuladas por los panistas desde el Poder Legislativo, pueda despedirse al Fiscal Barrios Mojica y que, las riendas de la dependencia las tome el licenciado Miguel Gracia Riestra, quien es del equipo regeneracionista y por tanto el que debe de abrir las investigaciones previstas contra los funcionarios del panismo que no hicieron bien su trabajo.
Obvio, el hecho de que esté muy enredado el asunto de los nombramientos eternizados cuya idea es lograr la protección de las autoridades judiciales, no quiere decir que se quedará así, por ello, en el arranque del último año de trabajo en el Congreso del Estado, las y los Diputados del partido Regeneración Nacional, tienen que sacar la casta y lograr que las cosas funcionen como debe de ser.
Válido siempre debe ser que, concluye una administración estatal y los que fueron colaboradores del Gobernador se vayan el mismo día que el mandatario ya no se presentó en sus oficinas, porque venció el término constitucional para el que fue electo, de ahí que, los tres personajes montados en su macho, es decir, el Fiscal General, el Anticorrupción y el Auditor Superior del Estado debieron de irse, aunque los hayan nombrado por seis, 10, 15, 20 30 o 100 años.
Esto es bien simple, ya n o son queridos en los cargos que tienen y, por tanto, deben de entender que le hacen daño a las instituciones en las que están, al Gobierno de la entidad y a los Tamaulipecos, esto a cambio de, en forma presunta hacerles bien a unos cuántos que fallaron a su función cuando estuvieron en cargos públicos panistas.
Es el deseo de todos que los funcionario incómodos que hay en algunas oficinas gubernamentales y que vienen de la administración pasada, se vayan, por eso es válida aspiración de que, ojalá cambien al Fiscal de Tamaulipas.

Discussion about this post