El alcalde victorense Lalo Gattás, no está ajeno a las necesidades de la ciudadanía, y por lo
tanto acciona para mitigar las más sentidas demandas, que han puesto en las mesas de
trabajo del municipio.
Y por lo pronto en esto de “ hacer el bien” el presidente municipal victorense se apersonó
en el CEDIF 3 del fraccionamiento Las Flores, ahí llego acompañado de colaboradores del
Bienestar Social, COMAPA y Obras Públicas, con el fin de llevar buenas noticias.
Le comento que en este Centro de Convivencias en donde acuden personas de la tercera
edad a capacitarse en talleres de oficios productivos, así como los niños van a retozar en las
instalaciones con diversos juegos y además con talleres infantiles, harán una obra de
reserva de agua potable.
Es decir construirán una gran cisterna con una capacidad enorme para almacenar este vital
líquido, o sea no sufrirán por la escasez de agua, por lo tanto los empleados y las personas
que también acuden a hacer algún trámite podrán mitigar la sed, o para hacer algún
quehacer domestico de limpieza.
Y es que consideremos que “obras son amores”, porque este icónico CEDIF # 3, también
funge como oficinas de la Secretaria de Bienestar Social en el cual diariamente acuden
personas para hacer trámites en los programas de apoyo federales.
Y el asunto no para ahí con la construcción de la cisterna, sino que Lalo Gattas, les adelantó
una buena nota, es que ahí mismo podrán en funciones un Centro De Mediación, el cual
vendrá ayudar mucho para hacer mesas de diálogos y solucionar conflictos con los
habitantes de esa zona.
Por lo tanto seguirán trabajando el alcalde de MORENA, en todas sus tareas para llevar
buenas nuevas a las familias, y pues aquí tenemos que Gattas “no se duerme en sus
laureles”, pues sigue entregando obras a la ciudadanía.
Sigamos confiando en Dios.
Muchas veces nos derrumbamos sin remedio sin saber por qué, sin entender los motivos, a
veces, nos abatimos por circunstancias que en su mayoría no comprendemos, y es que el
dolor jamás encuentra justificación, y de pronto llega sin previo aviso queriendo ser
permanente.
Por tanto, en algún momento, la adversidad puede tocar a nuestra puerta, a veces cuando lo
hace, se puede acomodar sin que la hayamos invitado a pasar y se puede convertir en un
molesto acompañante.
Parecieran esas etapas en las que todo parece ir mal, en las que lo vemos todo gris y no
divisamos la luz al final del túnel, por lo que podemos desanimarnos y hasta deprimirnos, y
es que los nubarrones forman parte de la vida.
Nadie está exento de calamidades, pues no somos ajenos al sufrimiento, y muchas veces,
este mal necesario se convierte en un canal de aprendizaje, a veces, más directo que la
misma felicidad, por lo que aceptar, abrazar y superar lo que nos sucede en las
adversidades, es vital para que la experiencia nos ayude.
Para mí en lo personal, el abrazar la realidad, vivirla, asimilarla, sufrirla e interiorizarla son
claves para la solución, y es que no basta con oír, hay que saber escuchar, no basta con
ver, hay que saber mirar, entender que siempre hay un más allá y que éste puede ser nuestro
mayor consuelo en esos momentos en los que aparecen las adversidades.
Tengo la certeza, que la mejor manera de superar el dolor es hacerle frente al sufrimiento,
todos pasamos por situaciones en la vida que nos producen sufrimiento y que no sabemos
cómo afrontar.
Y es que no existe una fórmula que funcione siempre (ojalá fuera así), sino que debemos
aceptar que el sufrimiento es parte de la vida, aunque resulte doloroso muchas veces,
aunque pensemos que el mundo se nos viene encima.
No obstante ante los retos de la vida, siempre tenemos presente la esencia de nuestro
Creador, quien viene alumbrar, a dar paz, y fortaleza en todos los embates que se nos
pueda presentar en este viaje por la tierra.
Es una realidad que el hombre siempre ha estado en la búsqueda de Dios, pues es parte
esencial de su condición humana, y se manifiesta en celebraciones y ritos religiosos para
acrecentar la fe.
Hasta la próxima.
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