Con esta frase dicha por el maestro Jesús a sus apóstoles, les
advierte sobre las dificultades que vendrán, por ser apóstoles, pero
sobre todo, por ser seguidores de Jesús de Nazaret. Ser testigos y
proclamadores del Evangelio es un reto para los apóstoles pero
confiados en las palabras del Maestro, se aventuran a la Misión,
convencidos que participan de la Obra de Dios.
En los tiempos que vivimos, también nosotros debemos sentirnos
partícipes del proyecto de Dios. Por el Sacramento del Bautismo,
somos convocados como Iglesia de Dios a ser también misioneros y
proclamadores del Evangelio. La evangelización tiene muchos
rostros, cuántos cristianos católicos con su honestidad, su piedad, su
fervor y sus virtudes, siguen anunciando el Reino de Dios con una
vida comprometida con su fe.
Hace mucho bien aquel católico y aquella católica que desde el
silencio de su trabajo bien hecho y dando lo mejor de sí, promueven
una vida de fe en sus asuntos cotidianos. Escuchemos la invitación
del Maestro Jesús a no tener miedo y ser auténticos testigos en
nuestras vidas, desde el trabajo y el estudio. Es urgente que
volvamos a llevar a Dios a todos nuestros ambientes .
<<El discípulo de Cristo no sólo debe guardar la fe y vivir de ella,
sino también profesarla, testimoniarla con firmeza y difundirla (…).
El servicio y el testimonio de la fe son requeridos para la salvación
(…)>> Catecismo de la Iglesia Católica, No.1816.
Tanto en tiempos de Jesús como en la época actual ser misioneros y
proclamadores del Evangelio no es fácil. Los apóstoles se
enfrentaron al rechazo, a la calumnia e incluso a la persecución.
Cuantos hermanos nuestros que viviendo su fe, son perseguidos por
decir la verdad, mostrar el error y por denunciar el pecado. Muchos
hermanos católicos son señalados o perseguidos por vivir una fe
sincera y plena, también a ellos el Maestro Jesús les dice <<No
tengan miedo>>.
Cuantos obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos son calumniados
por anunciar el Evangelio. El Maestro nos invita a no tener miedo .
Así como el Buen Padre Dios cuida de su creación, como por ejemplo,
las aves, con cuánto más empeño nos proporcionará su protección a
nosotros sus hijos.
En el Evangelio encontramos el gran amor que el Buen Padre Dios
tiene por nosotros sus hijos. El valor que tenemos por ser sus hijos,
nos motiva a nosotros los católicos, a respetar y a valorar a las
personas sin distinción. La Iglesia Católica lleva desde sus raíces la
defensa de la vida humana, por eso, siempre defender á el valor de la
vida humana y que representará también los valores de los más
indefensos.
Que el Maestro Jesús nos ayude a valorar la hermosa experiencia de
la vida humana. Amén
Con mi oración, cercanía y gratitud.

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