La tarde del lunes 29 de mayo, una tormenta tropical azotó a Ciudad Ocampo,
Tamaulipas, trayendo consigo daños materiales, la caída de ramas en las arterias
urbanas y el desplome de una descomunal ceiba de la plaza principal “José de
Escandón”, localizada en la zona centro.
El torrencial aguacero no causó lesiones a personas, sin embargo dado el
reblandecimiento de la tierra, provocó que cayera una ceiba que se ubicaba, por el
pasillo que da a la casa de Secundino Cervantes y cuyas copas del árbol impactaron
una camioneta estacionada por la vía Hidalgo, frente a la iglesia de “Santa Bárbara”.
Generalmente los ocampenses aprovechan las tardes, a efecto de ir a sentarse en
las bancas de la plaza, para disfrutar del frescor y verdor de las ceibas, pero en esta
ocasión llovía con intensidad, obligando que la gente se guareciera, en unos
portales de la vieja construcción del señor Cervantes.
Gracias a Dios que ese percance solo quedará en el anecdotario de “El Vergel de
Tamaulipas” y no causó consecuencias mayores, incluso las populares ceibas de la
plazoleta, son muy queridas por las familias huastecas y han visto crecer a los
hombres y mujeres de esta región cercana a la “Biosfera del Cielo”.
El maestro Noé Báez Coronado Cronista de Ocampo (TAM), declaró en una
entrevista, realizada dentro del “Primer Festival Internacional de Arte y Cultura Sur,
Primaveras de Otoño 2021”, que la plaza “tenía 20 ceibas verdes y una seca” y que
para los huastecos, “tiene un gran significado dada su cosmovisión del mundo”.
Citó Noé Báez que “las plagas y los hormigueros carcomieron las raíces, haciendo
huecos”, por lo que Víctor Guerra, Presidente de la Junta de Administración (1969-
1971), tapó con mezcla de cemento y arena, los grandes agujeros dándoles
fortaleza a los troncos y en esos hoyos los niños jugaban a las escondidas.
En la actualidad, en cada temporada de verano, en Semana Santa, en vacaciones
decembrinas y en los festejos de “Santa Bárbara”, patrona del pueblo (4 de
diciembre), los visitantes y turistas se dan vuelo con las cámaras fotográficas y
teléfonos para capturar miles de imágenes de las icónicas ceibas de la plaza.
Tratando de coadyuvar con esta contingencia ambiental y para seguridad de los
ocampenses, el ingeniero agrónomo parasitólogo Jorge Andrés Muñiz Balleza,
aseguró “que las ceibas son muy viejas, están enfermas y nunca se les atendió, en
cuestión de nutrición y sanidad vegetal (fertilización, plagas y enfermedades)”.
Muñiz Balleza también aseveró “que lo alto de las copas de un árbol, debe ser lo
profundo de sus raíces”, vaya es para que “exista un equilibrio” y hay que decir que
las famosas ceibas de la plaza de Ocampo, han aguantado temporales, sequías
extremas, climas fríos, plagas y machetazos de los borrachos.
El ingeniero Muñiz Balleza cree que la aludida ceiba, debió pesar entre “cinco o seis
toneladas” y tenía una altura aproximada de 15 metros, de tal suerte que urge que
en el terruño ocampense, la ciudadanía de manera proactiva haga consciencia
ecológica y cuide su legendario patrimonio forestal.
Aunque suene a perogrullo “que tal sí esa enorme ceiba, ha sucumbido cuando la
plaza José de Escandón, esté llena de niños, jóvenes y adultos, que caminan por
los andenes, para solazarse con las vistas, los olores y los sentidos de ese sitio tan
adorado, por los residentes de Tamaulipas”.
Por último el compositor ocampense Noé Báez Coronado, compartió una décima
que refiere:
Desde tiempo inmemorial/una ceiba centenaria/lucía extraordinaria/en la plaza
principal,/pero llegó el vendaval/y al suelo la hizo caer,/no volverá a florecer/y con
tristeza lo digo,/de Ocampo, mudo testigo,/acaba de fallecer./
Facebook/olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien

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