Ciudad Victoria, la capital de norestense estado de Tamaulipas, tiene cada vez más obstáculos para sus principales moradores, los adultos mayores.
Y preciso, los adultos mayores, porque parece que ese segmento de la población seremos el sector mayoritario en la comunidad, ante la falta de oportunidades laborales para los jóvenes, adultos jóvenes y adultos no tan jóvenes e incluso adultos maduros.
En este año, seguramente habrá nuevas oleadas de migración de la principal fuerza laboral victorense a otras ciudades vecinas o lejanas, especialmente a la zona metropolitana de Monterrey, por el anuncio de la llegada de TESLA, con una mega-planta para construir automóviles eléctricos.
Situación que agudizará el fenómeno de “Nido Vacío” que padece Ciudad Victoria desde hace décadas, pues grandes masas de jóvenes y adultos abandonan su terruño en busca de las oportunidades que la cuna no ofrece.
Luego del amplio preámbulo sobre el porqué los adultos mayores seremos la invariable mayoría en el corto y mediano plazo, en la capital tamaulipeca, voy directo al tema de los obstáculos para este grupo de la comunidad.
Al añejo problema de las irregulares y deterioradas banquetas que se convierten en un riesgo caminarlas sin ir cuidando cada paso.
O a las olvidadas calles tapizadas de baches de todos los tamaños que también son todo un reto para el transeúnte obligado a caminarlas.
Además de los irresponsables conductores a que debe enfrentarse el peatón, producto de la pobre cultura vial y la débil labor de la autoridad para aplicar el reglamento y ley de tránsito.
Ahora resulta que encontramos otro obstáculo en el bajo cableado colgante que decenas de empresas conocidas como “Cableras” instalan para ofertar servicios de internet.
Con la tolerancia de las autoridades municipales y estatales, e incluso federales, pues la red de postería que sostiene a los cables de servicios básicos de electricidad, telefonía o alumbrado público son de su propiedad, es permitida esa anomalía.
Si usted quiere salir a caminar alrededor de la “manzana” o cuadra de su casa, a la plaza más cercana o por cualquier sector de la ciudad, sea colonia o fraccionamiento, ahora no solo debe ir cuidando cada paso que da por las deficiencias en banquetas, calles y cafres, sino que debe levantar la vista para no quedar atrapado entre los cables.
Son colocados tan bajos que a veces rosan su cabeza.
Y con cualquier viento ligero o ventarrón como el que se registró la madrugada del viernes, muchos de esos cables quedaron en el suelo.
El problema es muy evidente en todos los sectores de la ciudad.
Y debe atenderse para evitar que se puedan registrar accidentes fatales.
Otro asunto para el alcalde victorense Eduardo Abraham Gattás Báez, pues no toda la tarea que le corresponde debe encomendársela a Dios o pretender que a través de la oración se solucione.
Recoger la basura, mejorar las banquetas, tapar los baches, poner orden en la movilidad urbana, así como poner orden a las cableras, es su responsabilidad, no del Obispo Oscar Efraín Tamez Villarreal o de los Pastores Evangélicos.
Ser una ciudad ordenada, con calidad de vida y calidez de sus habitantes, es uno de los factores que se tomen en cuenta por las empresas e industrias para asentarse.
Además de contar con los insumos básicos como agua, electricidad, gas industrial, mano de obra calificada y otros estímulos.
Así como la ubicación estratégica para la operación logística.
Puntos en los que la autoridad municipal, la autoridad estatal y la sociedad, debemos empezar a corregir si queremos colocar a Ciudad Victoria en el “Mapa del Desarrollo y Progreso”.
El proyecto del gobernador Américo Villarreal Anaya de establecer un “Puerto Seco” que no es otra cosa que una Aduana o Recinto Fiscal, puede ser el cimiento para el inicio del cambio de vocación de la capital tamaulipeco.
De empezar a darle una nueva alternativa al crecimiento y desarrollo integral de la ciudad.
Para dejar de ser una ciudad de burocracias.
Donde ya no cabe un alfiler más en las estructuras de las oficinas municipales, estatales, federales, universitarias.
Basta recorrer los edificios que albergan esas áreas gubernamentales, para ver que están saturadas, hay oficinas sobrepobladas como la COMAPA, la SET, el Ayuntamiento, la Rectoría de la UAT, las dos Torres Gubernamentales.
Hasta tres personas para abrir la puerta, diez para registrarte, tres para ciudad acceso, mensajeros internos, mensajeros externos, decenas sin hacer nada, muchos más despistados sin saber sus oficios, etc, etc…
Para crear opciones para todos, pero especialmente para los jóvenes y las nuevas generaciones.
Y poner fin al círculo vicioso de las burocracias locales y las inevitables migraciones masivas de los jóvenes.
Además de cambiar el destino de Victoria, de una Ciudad de Jubilados.
Por el de una Ciudad Viable, con alternativas de desarrollo integral.

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