Recuerdo que mis primeros pasos fueron en el jardín de niños “Leona Vicario”,
ubicado frente a la plaza principal “José de Escandón” de Ciudad Ocampo,
Tamaulipas y a mis 5 años de edad, ya la estimada Educadora Rosy Proctor Medina,
fungía como Maestra de grupo y directora del plantel (1973).
De niño caminaba 5 cuadras desde mi casa, situada en la calle Juárez en Ocampo
y una vez, la maestra Rosy me puso en un baile para un festejo cívico, pero como
ella no me seleccionó con Regina, la niña más bonita de la escuela, le conté a la
educadora que mi mamá no me dejaría participar. Claro que bailé con Regina.
De primero al sexto grado, Lupe Maldonado, Virginia Espriella, Ifigenia García y
María Irma Cedillo Abundis, fueron mis queridas profesoras en la escuela primaria
“Cuauhtémoc” de Ocampo, localizada en las conocidas calles Hidalgo y
Cuauhtémoc.
En la Cuauhtémoc siempre me distinguí por ser estudioso, pero principalmente por
volverme un experto en el manejo de la bicicleta y en un desfile, el niño Toño
Sánchez y su hermano “El Negro”, hijos de la señora Lita Sánchez, me retaron
diciendo, a que harían mis mismas acrobacias, en el campo “20 de Noviembre”.
A una semana de haber comenzado el sexto año, mi madre María Irma Cedillo,
quien a su vez era mi maestra en la Cuauhtémoc, se quejó ante mi padre Noé Báez
Coronado, quien era el maestro del mismo grado en la primaria “Hermanos Flores
Magón” de Ocampo, por lo que inmediatamente aparecí en la nueva escuela.
Cuando llegué en septiembre a la Flores Magón, el abanderado era Alberto Vázquez
y en enero del siguiente año (1980), lo fue José Luis Vázquez Guerrero, aunque mi
padre Noé Báez, fue mi maestro en esa escuela de la colonia “El Choy”, estudié
denodadamente hasta conseguir el Primer Lugar.
Ese año fue de muchos logros para mí, porque practiqué con el tambor en la “Banda
de Guerra”, en donde mi papá era el Instructor, en los ratos libres sembramos
orejones, eucaliptos y sabinos en el despoblado patio escolar y como parte de mi
graduación, en junio entregué la bandera en la “Hermanos Flores Magón”.
En septiembre ingresé a la secundaria “Benito Juárez” de El Vergel de Tamaulipas
y mi primer conflicto existencial, fue elegir al “Taller de Mecanografía”, por lo que
tuve diversas conversaciones, pero terminé por asimilar mi grata convivencia con la
taquigrafía, las máquinas de escribir, el cubre teclado y muchas compañeritas.
En ese ciclo escolar mi prima Leticia Cedillo Domínguez, cursaba en Tercer Año de
la secundaria, por lo que me convertí en el bailador oficial en eventos, tertulias y
reinados que se celebraban en la Cancha, anexa a la Presidencia Municipal y por
supuesto que me sentía en las nubes, al lado de las guapas compañeras de Lety.
Como anécdota les comento que mi padre Noé Báez, era maestro de Ciencias
Naturales en la “Secu”, en repetidas ocasiones los alumnos Javier Castillo Miranda,
Noé Camacho y un servidor, obtuvimos 10 de calificación y un día nos sentó
apartados, para finalmente comprobar que los 3 éramos muy competentes.
Para 1983 me incorporé al CBTIS No. 24 de Victoria, ubicado a 4 cuadras de mi
casa, ahí me inscribí en el “Taller de Electrónica” que estaba al fondo del plantel y
en ese tiempo, la escuela era muy famosa por la carrera de Contabilidad, Laboratorista Clínico y ser semillero de las Ingenierías en el Tecnológico Regional.
En ese entonces mi preocupación era que me “novatearan” en primer semestre y
cual se sería mi infortunio que al segundo día de clases, unos estudiantes mayores
nos trasquilaron a la hora de la salida. Por la tarde fui con un peluquero que dijo:
“aquí es rapa o rapa” y con las semanas olvidé mi calamidad.
De los detalles memorables de bachiller, evoco con emoción un examen semestral
de Electrónica de segundo año, que consistía en con la ayuda de transistores,
bulbos y una maqueta, debíamos sintonizar las radiodifusoras de frecuencia AM y
me sentí a toda máquina, al escuchar a alto volumen la BJ y HP.
A principios de 1987 inicié mi carrera de “Licenciado en Administración”, en la
Facultad de Comercio y Administración Victoria, en la Universidad Autónoma de
Tamaulipas, mi primer enfrentamiento con la realidad, fue la materia de Contabilidad
y sus hojas verdes de trabajo, que me trajeron dolores de cabeza.
Rememoro que en la materia de Mercadotecnia, hicimos un trabajo tendiente a
conocer las causas, por las que los aficionados no iban a los partidos, del club de
futbol “Correcaminos”, en el estadio Marte R. Gómez de Victoria y los resultados de
esta investigación, fueron presentados al Director de la Facultad de Comercio.
Previo a la titulación mi compañero Carlos Alvarado Reyna y yo, en 1992,
formulamos la tesis “Factores Externos que Afectan la Productividad de las
Empresas en Cd. Victoria” y en junio de ese año, presenté el Examen Profesional
como Licenciado en Administración y lo acredité favorablemente.
Facebook/olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien

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