Con gran pesar en nuestros corazones y puesta nuestra esperanza en la resurrección, hemos
recibido la noticia del fallecimiento del Papa Emérito Benedicto XVI en la ciudad del
Vaticano. Nuestra diócesis se une en oración con toda la Iglesia Católica, que eleva plegarias
por el alma del humilde trabajador de la viña del Señor.
Hemos comenzado el año 2023. Como católicos, debemos poner nuestra esperanza en Dios,
que permite que veamos el inicio de un nuevo año civil como una oportunidad para poner lo
mejor de nosotros para crecer en fe y en virtud. Que podamos tener santos propósitos de vida
católica en este año que inicia: la Santa Misa dominical, nuestra confesión frecuente,
bendición de los alimentos, y las obras de misericordia que ya conocemos.
Los católicos debemos promover también santos propósitos para crecer en nuestra vida de fe
y de piedad. Cuánto bien hace a nuestra vida espiritual todas aquellas acciones, obras,
sacramentos y sacramentales que permiten estar en sintonía con una fe que está viva.
Así como cuidamos nuestro cuerpo con buenos propósitos para nuestra salud, pongamos
atención a nuestra salud espiritual, nos hace mucho bien leer la Biblia, consultar un buen
libro católico, tener una jornada de retiro y por qué no, unos buenos ejercicios espirituales.
Hemos iniciado el año 2023 con quien nos puede animar a vivir los propósitos antes
mencionados: Santa María Madre de Dios. Hoy junto con toda la Iglesia católica celebramos
la Solemnidad de la maternidad de María. Qué hermosa forma de iniciar el año de la mano
de Nuestra Madre Santísima, los católicos debemos de sentirnos orgullosos de tenerla como
Madre nuestra.
En el Evangelio de hoy encontramos todavía la alegría de la Navidad. La celebración del
nacimiento de Jesús es motivo para salir al encuentro del Niño Dios como los pastores,
quienes, a toda prisa corren hacia Belén para contemplar a la Sagrada Familia y de algún
modo también poder contemplar la maternidad de María.
Que, a ejemplo de los pastores de Belén, también nosotros salgamos a proclamar nuestra fe
en la salvación que nos trajo el Niño Dios, y dando testimonio también de María quien en
silencio fue aceptando el proyecto de salvación.
Que este año 2023 sea un año de abundantes bendiciones para todos nosotros. Los católicos
no necesitamos suerte, lo que necesitamos es fe en Dios y en sus designios. Que el año nuevo
2023 sea el año del Señor, un año donde seamos fieles discípulos y buenos católicos.
Con mi oración, cercanía y gratitud.
Pbro. Lic. Andrés Figueroa Santos

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